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Sucesos insólitos en el corazón de África - África profunda - Información alternativa - Narraciones románticas - Ideas - Pensamientos - Opiniones - Punto de vista El Muni - Las Américas - Amistades - Derechos Humanos - La Mujer ayer y hoy  - Política - Sociedad - Religión - El ser humano -  Mundo cosmopolita - Salud - Educación - Ciencia - La Historia - Música - Lucha por las libertades -... [Busque su tema seleccionado con la lupa, en las etiquetas, en archivos, en las páginas (según año y mes de publicación)]

El Muni

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Cállese, guarde silencio o lárguese.

 

Las personas que han estado condenando, criticando, denunciando la dictadura de Teodoro Obiang en los mismos espacios, en los mismos foros, en los mismos portales de internet, en las mismas tertulias o en los mismos coloquios deberían callarse o guardar silencio cuando cambian de opinión.

 

Deben hacerlo por respeto a los motivos personales que tengan, para no hacer el ridículo ante los mismos contertulios con quienes estuvieron condenando las abominaciones del régimen totalitario de Teodoro Obiang Nguema Mbasogo. Mejor aún, que elijan otros soportes, otras mesas redondas, otras tertulias afines a la dictadura donde puedan explayarse a gusto, a sus anchas, con las bondades que les brinda la dictadura.

 

De los demás no sé bien, pero yo ya estoy harto de traidorcillos de poca monta.

 

 

Venir a justificar lo que han estado condenando hace poco, me parece, como poco, una falta de amor propio mientras nada haya cambiado. La dictadura de Obiang sigue siendo la misma, sigue causando los mismos estragos a la parte de la sociedad guineana que se niega a prestarle sumisión y pleistesía.

 

 

Por lo tanto, nada justifica un cambio tan traicionero en una persona que hace nada estaba totalmente en contra del ominoso régimen de Obiang como para venirse a retractarse ante las mismas personas con las que condenaba el mismo fenómeno que para nada ha mostrado otra cara diferente.

 

 

Usted es libre de optar, nada le impide tomar posesión de sus propias decisiones, de su propia voluntad, a menos que estuviera bajo el yugo de alguna fuerza maligna. Que ya se quiere unir a la dictadura, pues bien, por mí que se vaya; que se ha cansado de pasárselas canutas en la oposición, en el exilio, en la disidencia, pues otro tanto; que su familia le está presionando para que recapacite y ha de cambiarse de chaqueta; pues mire que hay muchos diseñadores y creo que está en su derecho reclamarle cordura su familia. Pero, no pretenda luego que los demás lo entiendan ni lo secundan. Su decisión es solamente suya, de usted.

 

Disfrute de sus aciertos que tiempo le ha llevado  conseguirlos, que la vida no es tan larga como siempre nos ha parecido; que no vaya ser que se haga mayor sin disfrutar de su país y de las bondades de la dictadura. Debe aprovechar tomar parte del pastel aunque sea de la mano del diablo. Cosas más graves han habido.

 

 

Solo se vive una vez. Si cree y está convencido de que su vida se hace insignificante, se está volviendo un don nadie, su vida no vale un pimiento porque no está usted integrado en el aparato dictatorial de Obiang, yo le recomiendo que se adhiera cuanto antes; no vaya ser que su cumbre se llene de nieve antes de que disfrute de los manjares de la dictadura.

 

 

Si usted cree y está absolutamente convencido de que ha escarmentado con la miseria en la oposición política guineana, en mi humilde opinión, debe largarse cuanto antes, pero evita tratar de hacer el rídiculo ante mí, porque no se lo toleraré. No trate de convencerme porque yo estoy seguro de mis convicciones, de mis principios y de mis valores como humanista, demócrata convencido y natural, mis cuatro costados, de la Guinea Ecuatorial.

 

¿Querrás decir que no eres traidor?
¿Querrás decir que no eres traidor?

¿Querrás decir que no eres traidor?