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Sucesos insólitos en el corazón de África - África profunda - Información alternativa - Narraciones románticas - Ideas - Pensamientos - Opiniones - Punto de vista El Muni - Las Américas - Amistades - Derechos Humanos - La Mujer ayer y hoy  - Política - Sociedad - Religión - El ser humano -  Mundo cosmopolita - Salud - Educación - Ciencia - La Historia - Música - Lucha por las libertades -... [Busque su tema seleccionado con la lupa, en las etiquetas, en archivos, en las páginas (según año y mes de publicación)]

El Muni

Sucesos insólitos en el corazón de África - África profunda - Información alternativa - Narraciones románticas - Ideas - Pensamientos - Opiniones - Punto de vista El Muni - Las Américas - Amistades - Derechos Humanos - La Mujer ayer y hoy - Política - Sociedad - Religión - El ser humano - Mundo cosmopolita - Salud - Educación - Ciencia - La Historia - Música - Lucha por las libertades -... [Busque su tema seleccionado con la lupa, en las etiquetas, en archivos, en las páginas (según año y mes de publicación)]

Zoofilia (Amsterdam, Saint Tropez, Berlín, París y Londres): una joven africana hace unas revelaciones más que turbadoras sobre la prostitución con animales.

Si no has conocido el infierno en la tierra, como persona, este testimonio puede ayudarte a viajar por un momento al infierno de muchas mujeres africanas. Esto no es una mafia nigeriana, sino europea.

 

 

 

Lolita es Nigeriana y tenía solamente 26 primaveras cuando prestó este testimonio.

 

Su recorrido es una ilustración perfecta del calvario que sufren cientos de miles de mujeres africanas. La prostitución ha hecho de ella una mujer drogada y una alcohólica que el sida ha precipitado a los brazos de la Gran Parca.

 

Aquí está pues el final de su calvario…

Si hubiera sabido, solo saber lo que me esperaba en este mundo de locos, este mundo que todos admiran, este mundo al que todos quieren venir[...]; un mundo donde, nosotras las prostitutas estamos consideradas como la mierda, esclavas a las que hacen comer excrementos y beber orinas, no hubiera venido a Europa. Encontramos normal que esos enfermos, los perversos, gente rica, utilice su poder y su dinero para  hacer cosas tan graves contra los seres humanos.

 

Dicen que somos adultas, por lo tanto consentidoras. Eso es falso, dado que nadie pidió mi opinión antes de arrojarme en esta mierda. He sido forzada y amenazada. Y si somos adultas, ¿qué hacen, pues, la gente mucho más joven (chicos y chicas) en ese mundillo; o mejor dicho, niños y niñas de todas las edades?. Más aún, son jóvenes y cuestan más caro. Los pobres no pueden paga sumas tan grandes, su salario no les daría para tanto...

 

Ya me he hecho rebelde y ya no tengo miedo; de todas maneras, mis días son contados. Mi sida está en fase terminal. Tienen más respeto por sus perros que por nosotras. Sé que todas las chicas no pasan por las mismas etapas que yo he pasado.

 

Pero yo sé lo que pasa en ese mundo; las chicas lo niegan todo por miedo a las represalias. Esos malnacidos, su dinero les da todos los derechos sobre nuestra vida… Si la droga, el sida y el alcohol no me matan, su suciedad que me he  tragado al igual que la de sus perros, sin olvidar todos los golpes que he recibido, bastan para matarme...
 

                            Amsterdam

Le he suplicado a dios que me perdone y que me reprenda. Nadie puede vivir con todo lo que tengo metido en la cabeza, basta con que cierre los ojos para que todos esos horrores refluyan en mi mente.

 

Y es el mismo calvario, todos los días y todas las noches, una tortura. Que cualquiera me ayude para terminar de una vez sería lo mejor; ya no tengo más fuerzas para intentar nada. ¡Buen Dios!, me gustaría tener justo un momento de tregua, de respiro, de descanso; terminar con ese mundo para partir, para irme, irme, justo irme...

 

 

Mi calvario empezó en Lagos, me fijé en un anuncio de Internet en el que un hombre de negocios buscaba chicas que deseaban  casarse a través de su agencia matrimonial. Había fotos: casos de matrimonios exitosos. También respondí a los anuncios de las revistas que se encuentran ahora por todas partes.

 

Eso es ir muy de prisa. El señor contactó conmigo y nos comunicamos por Internet.

Él me propuso cosas que ninguna mujer rechazaría, ¡sueños, digamos! Y en menos de tres meses ya tenía todo lo necesario para irme a Londres.

 

Me había dado nombres de personas con las que tenía que verme, y todo transcurrió sin problemas. Era necesario que me fuera a Benin City(una ciudad de Nigeria) para ir a buscar un pequeño paquete para él; me sorprendí mucho cuando me di cuenta de que el paquetito eran dos chiquillos de ocho y doce años.

 

Sus pasaportes estaban listos, los visados también. Todo estaba ok. Después me fui a ver a un hombre que la gente llamaban «el brujo» quien me dio instrucciones.

 

 

Nuestro viaje pasó por Ghana;  allí, otra persona debía entregarnos pasaportes de Liberia. Con esos nuevos pasaportes partimos para Londres. Esos pasaportes nos permitían obtener rápidamente el estatus de refugiados al llegar al destino.

 

Salimos después de pasar tres días en un barrio chabolista de Accra(capital de Ghana), donde debíamos escondernos para evitar a aquellos que no tenían la suerte que nos había tocado…

 

El más chico de los niños estaba, como quien dice, tetanizado de miedo; lloraba mucho, temblaba y no abría la boca para nada, solo el refugio y mis brazos que abandonaba justo para que yo pudiera irme al baño o cuando tenía que lavarme...

 

En el aeropuerto me esperaba mi novio, así que era él quien debía recoger también a los niños. La separación fue muy penosa. Hizo falta mucha fuerza para separar al más pequeño de mi lado y, desde  luego, no volví a ver a los niños ni recibir noticia alguna de ellos.

 

Yo seguí a aquél hombre del que no sabía nada si no fuera porque se hacía llamar «BRYAN». A penas llegamos a su casa, la pesadilla había comenzado. Para empezar, había que conocerse más ampliamente, sugerí.

 

Pero, al parecer, no estaba dispuesto a concederme esa petición; me quise resistir para explicarle que necesitaba  algo de tiempo, que no era nada fácil entregarse así a alguien que a penas conoces. Pero, las amenazas y la cerrazón con la que me tuvo atrapada con él, me hizo ceder inmediatamente.

 

Mis primeras horas en suelo inglés fueron horas de violación sobre la alfombra de un salón: No debía decir absolutamente nada: él descansaba, bebía whisky y empezaba de nuevo con cosas dolorosas y desagradables, cosas cuya existencia desconocía yo. Llegué a pensar que me iba morir.

 

Yo estaba obligada hacer todo lo que él quería; no conocía a nadie más que él en Londres ni me dejaría sin vigilancia, a parte de que ya había cogido mis papeles. Depués de haber abusado de mí, me exigió visionar cassettes en los que se veía a chicas con animales. Me dijo que mirase bien lo que hacían las chicas, ya que yo deberé hacer lo mismo.

 

Mi llegada a Londres había costado mucho dinero que él debía recuperar. Y además, como él es amable, nos iba a buscar el mercado de rodaje y nos repartiremos el dinero a partes iguales. Dijo que me iba a dar algunas cosas que me darían el coraje que me hará falta, pero más adelante.

 

 

Londres, París, Amsterdam, Saint Tropez, Berlín...- El Muni.
Londres, París, Amsterdam, Saint Tropez, Berlín...- El Muni.
Londres, París, Amsterdam, Saint Tropez, Berlín...- El Muni.

Londres, París, Amsterdam, Saint Tropez, Berlín...- El Muni.

 

Tiene dinero, mucho dinero. El pequeño truco para darme coraje es la droga. Así es que, tres meses después de mi llegada a tierras inglesas, me convertí en actriz de películas X con los animales entre Amsterdam, Berlín, París y Londres, mi residencia.

 

Entre una y dos veces por semana, me iba a los estudios de rodaje o a domicilios donde particulares rodaban sus porquerías. A veces, el adiestrador del perro o de los perros se reunía con nosotros y montaban una escena que daba náuseas. El adiestrador y su perro al mismo tiempo, con la esposa divirtiéndose al observar ese circo, mientras preparaba unos cocktails.

 

Yo me drogaba y me tomaba un trago antes, ya que no hubiera podido hacer aquello sin estar en las nubes. Esos animales en mí, su baba, su olor y alientos malísimos, sus pulgas, los zarpazos con sus garras y la violencia debida a las incitaciones del adiestrador, cuyas órdenes podían hacer que los animales pasasen de mansos a violentos en fracciones de segundo.

 

A todo eso, tú debajo; tú encajas los golpes. Yo lloraba y gritaba con los ojos cerrados; le rezaba a ese buen dios a que me recogiera. ¿Qué es lo que estaba yo haciendo ahí? Mi pobre madre moriría con tan solo saber lo que me estaba pasando. Para evitar que mi madre hiciera preguntas, le mandaba dinero y fotos, cuidadosamente posando con Bryan…

 

 

El peor de los momentos, para mí, además de todos los otros, era cuando había que hacerles caricias bucales a los animales; o sea, mamadas a los perros.

 

No pudiendo ponerles preservativos, las relaciones se tenían con los animales sin protección, mientras el señor decía que yo no me arriesgaba a nada porque dios había hecho bien las cosas. Era imposible que una fecundación tuviera lugar.

 

Durante años, no hacía yo otra cosa que eso: millares de litros de deyecciones animal en mi estómago y mi útero. Mi cuerpo está demasiado sucio que ningún niño puede desarrollarse dentro. Un día, por adornar los escenarios para rodajes, la mujer del adiestrador de perros se fue a buscar crias de perro de pocos días y me las puso en los pezones.

 

Aquello era muy doloroso dado que tiraban con todas sus fuerzas y nada salía de mis senos.

 

Los profesionales revenden esos cassettes por millares en todo el mundo y los particulares las visionan en sus domicilios por las tardes con amigos pervertidos, entorno a una comida.

 

Debo reconocer que he tenido mucho dinero. He construído en mi pueblo y mi familia vive  bien. He costeado los estudios de muchos jóvenes y soy respetada y adulada. Mi familia está orgullosa de mí porque ellos lo ignoran todo. Por golosa aumenté el ritmo de los rodajes, aquelló aumentó también mis ingresos; pero, también la dosis de la droga y el alcohol.


                                       Berlín

Durante los tiempos muertos, él me entregaba a un amigo del sur de Francia como un producto prestado, ya que durante el verano, a bordo de ciertos barcos, con la llegada de celebridades, existe un gran mercado de prostitutas y de drogas. Se organizan orgías de noches enteras y eso reporta muchísimo dinero, lo que me permitía cambiar de actividad y hacer dinero todo el año.

 

 

Tal vez sea allá donde contraje el virus del sida, pero no pasando por revisiones médicas de forma regular, la enfermedad se descubrió demasiado tarde. Fui abandonada en la playa de Saint Tropez y Bryan desapareció cambiando de dirección y de domicilio.

 

Fue una prostituta polaca la que me ayudó. Pero, como ella no podía seguir asumiendo más mis dosis de droga, además de todo lo que hacía por mí, me presentó a una chica africana del oficio, quien me habló de esta asociación que se ocupa de las mujeres africanas con el sida...

 

Mi enfermedad está en fase terminal, nunca tendré treinta años; mi cuerpo se ha  recubierto de granos infectados. Estoy drogada, anoréxica y alcohólica. Encima todavía tengo que ofrecer servicios, pero con mucho cuidado con los clientes que no saben que tengo sida. Gracias a ellos puedo comer y no puedo ponerlos en peligro. Me ayudan a pagarme las dosis de droga y el alcohol.

 

Tomo esa mierda todavía solo para acelerar la llegada de mi fin. Las imágenes me torturan y son como un veneno que me está matando poco a poco.

 

Es la peor de las muertes…  Eso es  de lo que me arrepiento, habeme venido a ese mundo europeo. En mi tierra estaría sana, sería esposa y madre…

Fuente:  HousmanMorrocco
Traducción / Edición: Bk

 

 

 

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