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El victimismo de las personas depredadoras emocionales..

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Esas personas matan la flor dejándola marchitar, como si la culpa fuera de la propia flor; o sea, matando la flor, culpan a la flor, al mismo tiempo, se declaran víctimas de la flor muerta.

 

 

El victimismo de las personas depredadoras emocionales..

 

Algunas personas pueden llegar a ser tan manipuladoras que hasta se convencen a sí mismas y al resto del mundo de que son víctimas de los demás, de alguien en concreto, de una relación de pareja o de una convivencia viciada y tóxica, cuando en realidad en ellas misma está el germen de la toxicidad más letal en las relaciones interpersonales.

 

Tú me cuentas a mí lo que te pasa y yo te cuento a ti lo que me pasa, porque nos relacionamos, nos vamos conociendo. Y si a eso añadimos que tenemos una relación sentimental, nuestros propios problemas no nos pueden ser ajenos; pero, al parecer, lo que me cuentas merece mucho la pena que me lo cuentes, porque desde tu punto de vista no es tóxico.

 

Eso sí,   lo que yo te cuente a tí no es digno de ser contado ni que tus sensibles oídos lo escuchen, porque todo lo que te cuento yo es tóxico. Aquí, una simple deducción, nos lleva a la conclusión de que en todo lo que vaya a durar nuestra relación, la única persona que puede contarle al otro sus problemas eres tú, pues los tuyos no generan ninguna toxicidad en nuestra relación.

 

Tu pareja tiene que conformarse a escucharte, ni se le ocurra contarte nada de lo que le pasa, no tiene problemas, no le preocupa nada, y si tuviera algo que le preocupara y le hubiera gustado compartirlo con su pareja, que se lo trague por tóxico; que no vaya ser que nada más abra la boca, todo el entramado de la relación sentimental que tanto ha costado construír se venga abajo.

 

El victimismo de las personas depredadoras emocionales..

 

Creas una situación, alimentas una situación y porque no obtienes lo que esperabas de dicha situación, te declaras víctima de ti mism@. Increíble, pero cierto. Lo he vivido de cerca y lo sigo observando en la  distancia.

 

Es como la persona que te dice, te quiero, seamos pareja. Pero por alguna razón, dentro de las razones y circunstancias que conoce perfectamente, se inventa un drama irreparable cuando se da cuenta de que  la relación que ella misma ha auspiciado no cubre sus espectativas ni las podrá cubrir a corto plazo; en lugar de luchar codo con codo con su pareja para salir adelante, rompe la relación, culpa a la pareja de generar toxicidad en la relación y se declara víctima de su propio invento; como si hubiera premeditado:  "creo una relación con alguien, la rompo porque no obtengo lo que esperaba de esa persona y, además, me declaro víctima de la relación que me he creado";  así de paso mato dos pájaros de un solo tiro: me declaro víctima de mi ex pareja a la vez que le declaro verdugo mío ante la gente.

 

La verdad, no entiendo a la gente. Y cuando los demás lee o escucha ese tipo de victimismo, acaba empatizando con la supuesta víctima, sin saber que se encuentran ante una persona auténtica depredadora.

 

¿Cuál es el trasfondo de esa conducta? Muchas cosas,  entre ellas, vivencias del  pasado que el depredador o la depredadora en ciernes está puede estar reproduciendo, consciente o inconscientemente.

 

Está por otra parte, la necesidad de control,  tener el control de todo y en todo sobre su entorno es fundamental, o sus esfuerzos habrán sido en vano; con lo que no les gusta mucho  que les lleven la contraria. Cuando exponen su parecer, siempre esperan que sea aceptado y finalmente prevalezca.

 

En un hecho que le pueda concernir como pareja, aunque no sea el protagonista o la protagonista principal, y  aunque asuma que la última palabra no tiene por qué ser la suya, no hay que fiarse, porque esas personas no pierden la esperanza de que lo que digan o su deseo sea finalmente lo que vaya a misa.

 

Esas personas matan la flor dejándola marchitar, como si la culpa fuera de la propia flor; o sea, matando la flor, culpan a la flor, al mismo tiempo, se declaran víctimas de la flor muerta.

 

 

 

 

 

Redacción/Edición: Bk

 

 

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