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Sucesos insólitos en el corazón de África - África profunda - Información alternativa - Narraciones románticas - Ideas - Pensamientos - Opiniones - Punto de vista El Muni - Las Américas - Amistades - Derechos Humanos - La Mujer ayer y hoy  - Política - Sociedad - Religión - El ser humano -  Mundo cosmopolita - Salud - Educación - Ciencia - La Historia - Música - Lucha por las libertades -... [Busque su tema seleccionado con la lupa, en las etiquetas, en archivos, en las páginas (según año y mes de publicación)]

El Muni

Sucesos insólitos en el corazón de África - África profunda - Información alternativa - Narraciones románticas - Ideas - Pensamientos - Opiniones - Punto de vista El Muni - Las Américas - Amistades - Derechos Humanos - La Mujer ayer y hoy - Política - Sociedad - Religión - El ser humano - Mundo cosmopolita - Salud - Educación - Ciencia - La Historia - Música - Lucha por las libertades -... [Busque su tema seleccionado con la lupa, en las etiquetas, en archivos, en las páginas (según año y mes de publicación)]

'De ahora en adelante, si me deseas a mí o a otra chica, utiliza palabras y no la violencia', sugirió Solange a su violador antes de abandonar el lugar: la chica exigió a su violador terminar lo que había empezado.

No estoy seguro si en un caso como este se puede decir que el violador acabó violado, puesto que me tomo la violación a una mujer como crimen de lesa humanidad. En fin, juzguen ustedes mismos.

Increíble, ella le exigió una segunda vez a su violador.
 
 
Un hecho sorprendente que sobrepasa los límites de la imaginación se produjo hace unos pocos días en la localidad de Itoumbi, norte del Congo, cuando una joven que fue objeto de una violación le pidió una segunda vez a su violador. Al regresar de una visita a su tío, la joven Solange A. se vio abordada por un joven.
 
 
El desconocido, blandiendo un cuchillo, la obligó internarse con él en un pequeño bosque. Una vez al abrigo de la espesura, la mujer fue violada. Pero el joven violador no tenía ni idea de lo que le esperaba.
 
La mujer africana.- El Muni.
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La mujer africana.- El Muni.
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La mujer africana.- El Muni.
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La mujer africana.- El Muni.
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La mujer africana.- El Muni.

La mujer africana.- El Muni.

 
 
Durante la escena se produce un hecho curioso. El violador se dio cuenta que Solange A. le dejaba hacer e incluso lo acompañaba en el acto. Él se sorprendió muchísimo al escuchar los gemidos de placer de su víctima, la chica incluso besaba a su asaltante.
 
 
Intrigado, algo confuso y asustado, el joven pone fin a su acto, no sin antes dejar caer su asquerosa carga. Al terminar, y cuando trataba de vestirse y darse a la fuga, la joven víctima le pidió que terminara lo que había empezado. Solange A. le dejó claro a su violador no haber alcanzado el séptimo cielo a diferencia de él, lo que le parecía injusto.
 
 
La chica sostuvo que el objetivo de ponerse de piernas al aire consiste en la mutua satisfacción de las dos personas involucradas.
 
A continuación, le exigió a su violador continuar la sesión. Intrigado una vez más,  el violador se ofreció a cambiar de lugar; así propuso a la mujer seguirlo a su casa.
 
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.
Imágenes del Congo.- El Muni.

Imágenes del Congo.- El Muni.

 
 
 
Mientras caminaban, la cabeza le bullía de complejas preguntas al violador; pero, sí, el asaltador llevó a la víctima a su casa.
 
 
En la casa, siempre que decía el violador que estaba cansado, la chica le espetaba que ella no había llegado aún, que quería más. El hombre tuvo miedo de las múltiples felaciones que le practicó la chica para ponerlo a tono; pues creía el violador que ella lo mordería, pero no.
 
 
En toda la noche, la congoleña no le dejó pegar ojo al su violador. Exhausto y sudoroso, el violador jadeaba como una bestia herida camino del matadero.
 
 
Al día siguiente, antes de que la chica abandonara el domicilio del hombre, después de haberlo estrujado y exprimido toda la noche, ella no dudó en dejarlo tirado cuando aquél desgraciado ya creía tener pareja.
 
 
"De ahora en adelante, le dijo la joven, si me deseas o deseas a cualquier otra chica, utiliza palabras y no la violencia". Luego, la mujer  dio un portazo y se fue.
 
 
Así, el violador que pretendió abusar de su víctima, se encontró siendo la víctima.

 

 

El siguiente vídeo es divertido, tal vez os guste:

Semanas más tarde, la chica lo recordaba con sus amigas.


"Me violó brutalmente, pero mi violador estaba bueno y era un tipo dulce, pero no sabía lo que le aguardaba por haberme forzado",  justificó la chica, víctima de violación. Según ella, su violador se anotó puntos importantes consumando el acto de forma unilateral y a la fuerza.

 

La mujer africana.- El Muni.
La mujer africana.- El Muni.
La mujer africana.- El Muni.
La mujer africana.- El Muni.
La mujer africana.- El Muni.
La mujer africana.- El Muni.
La mujer africana.- El Muni.
La mujer africana.- El Muni.
La mujer africana.- El Muni.
La mujer africana.- El Muni.

La mujer africana.- El Muni.


Todavía recuerda, con sus amigas,  aquella noche amarga  y dulce a la vez. Según ella, se vengó de su violador a placer. Mientras volvía de visitar a su tío, fue abordada por un joven que la obligó bajo amenaza de matarla si gritaba.


Y blandiendo un cuchillo la internó en un  pequeño bosque.


Ante esa situació, la chica consintió y se dejó hacer sin quejarse.

 

 

 

Fuente: Lolakayacongo.com
Traducción / Edición: Bk

 

 

 

 

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