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Sucesos insólitos en el corazón de África - África profunda - Información alternativa - Narraciones románticas - Ideas - Pensamientos - Opiniones - Punto de vista El Muni - Las Américas - Amistades - Derechos Humanos - La Mujer ayer y hoy  - Política - Sociedad - Religión - El ser humano -  Mundo cosmopolita - Salud - Educación - Ciencia - La Historia - Música - Lucha por las libertades -... [Busque su tema seleccionado con la lupa, en las etiquetas, en archivos, en las páginas (según año y mes de publicación)]

El Muni

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Triste testimonio de una mujer: '22 años casada, criando dos niños pequeños que mientras no ha podido ser madre como le hubiera gustado'.

Triste testimonio de una mujer: '22 años casada, criando dos niños pequeños que mientras no ha podido ser madre como le hubiera gustado'.

Gracias a vosotros, dice la mujer, por permitirme hoy dar mi testimonio, sin miedo. Les hablaré del peso que me está ahogando. Soy una institutriz y mi marido es ingeniero, casados desde hace más de 20 años.

Al igual que muchas mujeres en este mundo, nunca he tenido la oportunidad ni la suerte de ser madre; mi marido y yo hemos buscado todos los remedios, pero en vano.


Pasamos los primeros 15 años de nuestro matrimonio yendo diriamente de cita en cita a diferentes ginecólogos y a curanderos tradicionales del país, hasta que un día,  un ginecólogo, amigo de mi marido, me dijo que nunca daría a luz.


Llegamos a la conclusión de adoptar un niño pequeño que en el momento sólo tenía tres meses. Me lo tomé como el hijo que habría salido de mi vientre.


No ser capaz de hacer niños mientras mi marido quería tenerlos, esa situación empezó  a pesarnos a los dos; su familia también empezó a ejercer tremenda presión sobre él.


En cuanto a mí,  continué buscando ayuda como una mendiga; pues, siempre supe que la medicina moderna o tradicional  habían ayudado a las mujeres en la misma situación que yo.

La paz y la tranquilidad en nuestro matrimonio empezó a recibir fuertes golpes: las peleas y las discusiones se hicieron frecuentes.


Un día le propuse a mi marido buscarse una segunda esposa. Al principio, la ira se desvaneció y dio paso a la sorpresa: él no aceptó mi proposición.


Sin embargo, pasados unos meses, mi marido dejó embarazada a una chica, y no lo supe yo hasta el día del nacimiento del niño. Y después de escuchar a todos, por todas partes, terminé por aceptar esta nueva experiencia en mi vida como mujer; desde ahí, ya solo contaba los días que me quedaban en ese hogar, pues me pareció que nuestra ruptura era cuestión de tiempo.


Pero ahí estaba yo,  y lo que se teme,  finalmente, termina por llegar cuando mi marido me reveló  sus intenciones de casarse con la madre de su hijo; entonces, con el niño que adoptamos, ya serían dos. Tal vez Dios estaba de mi parte, porque el matrimonio que pretendía mi marido nunca vería la luz.

Seguimos juntos durante  años y,  una buena mañana, vi llegar  a mi marido con una maleta y un niño pequeño de tres años. Él me explica que ya no se entiende con la madre del niño y que ella  está a punto de casarse con otro hombre.


Desde entonces,  el niño vive en mi casa,  y estoy criando a dos niños pequeños como si fueran míos. Mi vida continúa con mi marido, quien se ocupa bien de mí. Hoy tengo 45 años y todavía sigo con los oídos abiertos, pendiente de los nuevos descubrimientos científicos, con la esperanza de ser madre algún día.



La mujer hizo estas revelaciones bajo el anonimato.


Del mismo tema el siguiente vídeo...

 

 

Fuente: www.etoudiblog.com/
Traducción / Edición: Bk

 

 

 

 

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