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El Muni

Sucesos insólitos en el corazón de África - África profunda - Información alternativa - Narraciones románticas - Ideas - Pensamientos - Opiniones - Punto de vista El Muni - Las Américas - Amistades - Derechos Humanos - La Mujer ayer y hoy - Política - Sociedad - Religión - El ser humano - Mundo cosmopolita - Salud - Educación - Ciencia - La Historia - Música - Lucha por las libertades -... [Busque su tema seleccionado con la lupa, en las etiquetas, en archivos, en las páginas (según año y mes de publicación)]

El futuro de África tiene nombre de mujer.

Me pregunto si las guineanas comparten la opinión de su embajadora en España sobre el volcado de fondos procedentes del petróleo que hace el gobierno guineano de la mano de la primera esposa del presidente obiang Nguema hacia la mujer guineana.

En aras de preservar tradiciones y creencias religiosas ancestrales, admiten la poligamia y se someten a la brutal mutilación genital.

El futuro de África tiene nombre de mujer.

Purificación Angue Ondo, embajadora de Guinea Ecuatorial en España; Ellen Johnson- Sirleaf, presidenta de la República de Liberia; Leymah Gbowee, activista que organizó el fin de la segunda guerra civil de Liberia; Catherine Samba-Panza, presidenta interina de la República Centroafricana; Fowsiyo Yusuf Haji Adan, viceprimera ministra de Somalia y ministra de Asuntos Exteriores; Nkosazana Dlamini-Zuma, líder de la Comisión de la Unión Africana.

 

Explicaba la embajadora de Guinea Ecuatorial en España, Purificación Angue Ondo, que las mujeres de su país son afortunadas por la Primera Dama, Constancia Mangue, que les ha tocado.

 

La oficial y principal esposa del presidente Obiang -la poligamia está muy extendida en la antigua colonia española- es especialmente sensible a la situación de sus "hermanas ecuatoguineanas, y pincha a su marido para que continuamente inyecte parte de los beneficios obtenidos con el petróleo nacional a la causa femenina.

 

Hoy la economía informal del país se halla en manos de las mujeres. Ellas están presentes, vendiendo y comprando, en todos los sectores. Y se les facilitan créditos rotatorios sin ningún interés, que devuelven al cabo de unos meses y que pasan de nuevo a manos de otras emprendedoras".

 

Pese al rechazo que provoca un Gobierno dictatorial como el presidido por Obiang, lo cierto es que la embajadora Angue Ondo siempre se ha posicionado a favor de los derechos y de las libertades de sus conciudadanas.

 

Maestra de profesión, y con una larga experiencia en la función pública, la diplomática lideró durante más de una década el Ministerio de Promoción de la Mujer y de Asuntos Sociales.

 

"Pudimos concienciar a las ecuatoguineanas de que son seres humanos iguales a los hombres y cuidadanas con pleno derecho.

En la actualidad, las mujeres ocupan puestos relevantes en las instituciones de mi país. Por ejemplo Mª Teresa Efua Nsang, que preside la Cámara del Senado".

 

Guinea Ecuatorial es un claro ejemplo de los difíciles, complejos y, a menudo, dolorosos mimbres con los que las africanas están tejiendo su presente y, sobre todo, su futuro.

 

En el año 2040 la mitad de la población joven del planeta será africana, niñas y mujeres en su mayor parte. Hoy en día ellas son las que aportan el 70% del trabajo agrícola y producen el 90% de los alimentos del continente.

 

Hillary Clinton, en un viaje que realizó a Etiopía en 2011, aseguraba que "las mujeres de África son las que más trabajan en el mundo actual. Lo que hacen no se halla inserto dentro de la economía formal; no obstante, si todas, desde El Cairo hasta Ciudad del Cabo, decidiesen dejar de trabajar durante solo una semana, las economías de África se vendrían abajo". Sin embargo, las africanas no son conscientes de su enorme poder.

Leymah Gbowee, Premio Nobel de la Paz 2011. (Foto: Gtresonline)

La gran mayoría vive en contextos políticos poco o nada democráticos, donde la desigualdad de género se diluye entre otros problemas más graves.

 

Resultan víctimas de culturas tribales que las relegan a un segundo plano social sin voz ni voto en sus comunidades, y que les impide recibir una herencia o adquirir propiedades.

En aras de preservar tradiciones y creencias religiosas ancestrales, admiten la poligamia y se someten a la brutal mutilación genital.

 

Ellas también son quienes habitualmente pierden el tren de la educación, de la sanidad y de la política, y se convierten en dianas únicas de la violencia de género y de la violación como arma de guerra, con todas sus secuelas de horror, enfermedades sexuales y embarazos no deseados.

 

Pero esta radiografía femenina, tan realista como desoladora, no estaría completa si no subrayáramos también que esas mismas mujeres están luchando a brazo partido para dejar de ser consideradas víctimas, lograr visibilidad social, económica y jurídica, y recuperar el control de su propio cuerpo y de su vida.

 

"Las africanas dicen 'no' al afropesimismo -escribe en su blog Nestor Nongo, sociólogo y profesor congoleño afincado en España- y restauran la esperanza en todo el continente.

 

Echan a dictadores, levantan sus países, influyen en las agendas políticas, luchan por los derechos humanos y se ocupan de los abandonados y los huérfanos. Innovan y crean, dirigen empresas, y protegen el medioambiente".

 

En realidad, si contemplamos todo este escenario con distancia histórica, en ninguna otra época anterior las mujeres de África han gozado sobre el papel de tantas coberturas y libertades, ni han estado tan protegidas como actualmente.

 

La práctica totalidad de las constituciones de los países africanos consagra la igualdad de sus ciudadanos ante la Ley y reconoce su derecho al trabajo y a recibir asistencia sanitaria y educación.

 

Hace dos décadas, una niña que acudía por primera vez a la escuela en el África subsahariana podía disfrutar -¡con suerte!- de cinco años de escolarización a lo largo de toda su vida, parte de los cuales consumía repitiendo curso. Ahora, permanecerá ocho años en las aulas. Bien es verdad que, si fuera hombre, recibiría 18 meses más de enseñanza.

 

Liberia es una buena muestra del lento pero inexorable avance femenino en África y del decisivo papel que las mujeres están jugando en la construcción de un continente más pacífico, próspero e igualitario.

 

Durante 14 años, este pequeño país padeció dos guerras civiles. Hartas de tanta sangre, las liberianas se organizaron espontáneamente y presionaron de muchas maneras -incluso con una huelga de sexo- para poner fin al conflicto armado.

 

Su determinación fue tan firme que, cuando el diálogo entre las distintas facciones en disputa se estancó, cerraron con barricadas la sala donde se llevaban a cabo las conversaciones de paz y no permitieron salir a los hombres hasta que estos alcanzaron un acuerdo.

 

Por fin, en agosto de 2003, se firmó. Dos años y medio después, y tras un Gobierno de transición, Liberia eligió democráticamente a la primera mujer Jefe de Estado de África, la economista y política Ellen Johnson-Sirleaf, quien en la actualidad repite mandato. Recibió el Premio Nobel de la Paz en 2011, junto a la también liberiana Leymah Gbowee, activista clave en el fin de la guerra civil.

 

Actualmente solo otras dos mujeres más encabezan Estados en el continente, Joyce Banda, en Malawi, y Catherine Samba-Panza, presidenta interina de la República Centroafricana. Senegal también cuenta con una mujer al frente del Gobierno, Aminata Touré, que fue nombrada primera ministra el año pasado por el presidente senegalés Macky Sall.

"La vida sigue siendo difícil para las somalíes. Pero muchas son activistas espontáneas y luchan por sus derechos. Por ejemplo, construyendo casas refugio para las supervivientes de violaciones".

 

Fowsiyo Yusuf Haji Adan

Yo Dona ha entrevistado en Bruselas a Julia Duncan-Cassell, ministra de Género de Liberia. "Las liberianas sólo comenzaron a ganar visibilidad e influencia política cuando los hombres reconocieron su decisiva contribución al fin de la guerra civil.

 

Aun con todo, siguen estando poco representadas en las instituciones. Tener a una jefa de Estado no resuelve los problemas". El principal estriba en que Liberia es un país tradicionalista, donde gran parte de los recursos económicos se halla en manos de los hombres.

 

"Y para que las mujeres puedan competir políticamente en igualdad de condiciones precisan financiación, empoderamiento, apoyo... Nuestro país está roto por la guerra y el transporte es complicado. Los hombres poseen la mayoría de los vehículos y para nosotras resulta difícil acceder a las áreas rurales. Si damos a las mujeres los recursos necesarios para formarse y actuar surgirán muchas más 'Ellen Johnson-Sirleaf'".

 

En pocos países del mundo disfrutan de tan escasos derechos como en Somalia. Un Estado -si puede denominársele así- que lleva décadas en un frágil y sangriento equilibrio político e inmerso en una prolongada crisis.

 

En Somalia el 98% de las niñas sufre mutilación genital, son víctimas frecuentes del hambre y de la violencia sexual y están a la cola en educación y sanidad.

 

En 2012, el Gobierno somalí marcó un hito histórico al sentar por primera vez a dos mujeres en el Consejo de Ministros: Maryan Qasim Ahmed, titular de la cartera de Asuntos Sociales y Desarrollo, y Fowsiyo Yusuf Haji Adan, viceprimera ministra de Somalia y ministra de Asuntos Exteriores.

 

Con la ex jefa de la diplomacia somalí -dejó ambos cargos a finales de enero- hablamos también en Bruselas de la importancia de ofrecer buenos modelos políticos a las jóvenes. "Además, las ministras, con independencia de sus carteras, deben emprender campañas a favor de los derechos de las mujeres. Por ejemplo, en contra de la mutilación genita"».

 

Sin embargo, los datos se mantienen tozudos y revelan que, a pesar de las buenas intenciones del Gobierno de Fowsiyo Yusuf Haji Adan, las condiciones de vida y la seguridad de las somalíes apenas han mejorado en el último año.

 

Human Rights Watch denunciaba el pasado febrero que las mujeres y las niñas de Mogadiscio viven constantemente con el miedo a ser agredidas o violadas, incluso por soldados gubernamentales.

 

"Estamos tratando de devolver la paz y la estabilidad a la población e iniciando la reconstrucción del país", justifica Fowsiyo Yusuf Haji Adan.

 

"No obstante, la vida sigue siendo difícil para las somalíes. Pero, muchas de ellas son activistas espontáneas y han creado organizaciones que luchan por sus derechos. Por ejemplo, construyendo casas refugio para las supervivientes de violaciones. De alguna manera puede decirse que comienzan a tomar la iniciativa en bastantes aspectos de la sociedad de mi país".

 

Leymah Gbowee, la gran hacedora de la paz en Liberia y Premio Nobel, daba la razón a la política somalí en una entrevista reciente cuando afirmaba que "las africanas no buscan éxito individual. Y prueba de ello es que en Zimbabue, en el Congo, en Somalia y en otros países de África no he encontrado víctimas impotentes, sino mujeres fuertes, animadas y decididas a cambiar juntas el curso de los acontecimientos".

 

 

 

La dama de hierro africana

Nkosazana Dlamini-Zuma es la primera mujer que lidera la Comisión de la Unión Africana, un organismo internacional que engloba a 54 Estados del continente y de estructura similar a la UE.

 

Dlamini-Zuma (Natal, Sudáfrica, 1949), licenciada en Medicina, combatió el Apartheid, fue nombrada ministra de Sanidad bajo la presidencia de Nelson Mandela y, más tarde, de Exteriores.

 

R: Un importante paso adelante para la igualdad y el empoderamiento de las africanas.

P: ¿Qué ha significado que presida la Unión Africana, de tanto peso internacional?
 
P: ¿Las mujeres gobiernan de manera diferente?
R: Tienen otras prioridades. Abogan por cuestiones más prácticas, como el acceso al agua o a la electricidad. Saben que sus congéneres de los países en vías de desarrollo dedican valiosas horas a la búsqueda de estos recursos para sacar adelante a sus familias. Invertir en ellas significa hacerlo en nutrición, educación y en el bienestar general de sus hijos.
 
 
P: En dos décadas la mitad de la población joven del mundo será africana, sobre todo mujeres. ¿Protagonizarán la próxima revolución feminista?
R: Sin duda. Estamos trabajando duro para asegurarnos de que los movimientos de género en África también incluyan a las niñas y a las adolescentes. Queremos que tengan voz en nuestras sociedades, y de ahí el énfasis que ponemos en la educación de las más pequeñas: desde la escuela primaria a la universidad, para que puedan acceder a todas las profesiones.
 
 
Las africanas son el motor agrícola y producen más del 90% de los alimentos, pero solo el 10% de las empresas pertenecen a mujeres.
 
P: ¿Qué está haciendo la UA para paliar estas desigualdades?
R: Es un tema crítico: cómo darles respaldo económico y asegurarnos de que nuestros esfuerzos para incrementar la producción agrícola y de alimentos también reviertan sobre ellas. El objetivo es aumentar a corto plazo el número de empresarias del continente.
 
 
P: Mortalidad materna, violencia de género, enfermedades de transmisión sexual... las africanas tienen todavía grandes problemas que afrontar.
R: Sí, pero su situación ha mejorado. No obstante, debemos seguir acelerando la lucha contra estas lacras e incidir en su educación y en su acceso trabajo. Hay un movimiento de mujeres muy fuerte en todo el continente comprometido en asegurar un futuro pacífico y próspero.

Ellas tienen el mando

En 2013 se batieron todos los récords mundiales de participación femenina en los parlamentos. El porcentaje de escaños ocupados por mujeres alcanzó un 21,8% de media.

 

Las cámaras bajas de Zimbabwe y Camerún superaron el 31% de presencia femenina; Guinea Conakry y Guinea Ecuatorial también rebasaron la media mundial con un 21,9% y un 22% respectivamente.

 

Ruanda es el país que más féminas acoge en su Parlamento: 63,8%. En total, el promedio de mujeres en las cámaras legislativas del África subsahariana se sitúa en un esperanzador 22,5%.

Fuente: TERESA GONZÁLEZ MANSO, www.elmundo.es/yodona/

Edición: Bk

 

 

 

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