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El Muni

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«No entiendo que mi hija esté embarazada si está viviendo en un centro de menores»

La madre de una chica de 15 años acusa al Principado de pasividad ante el relato de violación de su hija y denuncia como agresor a un joven de 28 años.

 Entre lágrimas, Lucrecia repite lo mismo cada día: «No entiendo que mi hija esté embarazada si está viviendo en un centro de menores».- El Muni.

Entre lágrimas, Lucrecia repite lo mismo cada día: «No entiendo que mi hija esté embarazada si está viviendo en un centro de menores».- El Muni.


Lucrecia Ayang llora cuando habla de su futuro nieto.

 

«Me emociono de rabia e impotencia, pero no de alegría».

 

Esta ovetense de 44 años y origen guineano está a punto de convertirse en abuela por segunda vez. Su hija de 15 años acaba de salir de cuentas y dará a luz a un niño en Oviedo.

 

Ésa es la única certeza que Ayang tiene sobre el bebé y su madre. «No sé dónde será el parto, no sé si podré estar presente, y ni siquiera sé si podré tener a mi hija y a mi nieto en casa», dice.

 

La chica vive en un centro de acogida de menores de la ciudad bajo la tutela del Principado, algo que para la madre «era una garantía de seguridad para ella porque siempre fue un poco cabezota y desobediente, pero ahora ya no sé qué pensar».

En marzo, durante una de las visitas mensuales de la chica al domicilio materno, Lucrecia descubrió que su hija estaba embarazada cuando la vio de pie en la cocina:

 

«Me fijé que tenía la barriga abultada, le pregunté si le pasaba algo y me respondió que hacía mucho tiempo que no hacía de vientre, así que no me aguanté y le subí la camiseta. Me quedé helada porque aquella barriga era de embarazo».

 

Según el testimonio de la madre, desde el centro de tutela negaron que la joven estuviera esperando un hijo; «tuve que insistir para que le hicieran pruebas porque me decían que no le habían notado nada, que seguía pidiendo compresas cada mes por la menstruación».

 

El test fue positivo y arrojó un resultado de 27 semanas de gestación. «Yo no paraba de preguntar cómo había sido y con quién, pero la niña negaba haber mantenido relaciones sexuales», asegura Lucrecia.

 

Tras mucho insistir, la menor le confesó que durante las fiestas de San Mateo del año pasado había estado en la casa de un joven de 28 años junto a una amiga con la intención de volver al centro de acogida antes de las diez de la noche (su tiempo máximo de permiso).

 

Según este relato, la joven ingirió mucho alcohol y despertó al día siguiente en el piso desnuda, con la ropa destrozada y sin saber qué había pasado.

 

Aseguró que se puso una sudadera y regresó al centro de menores, donde contó lo que acababa de ocurrirle a una educadora del turno de fin de semana.

 

De acuerdo a esta versión, la trabajadora la tranquilizó asegurándole que «no se preocupara de nada» y que informaría de los hechos a la dirección del centro.


A partir de ese momento, la madre contrató los servicios del despacho de abogados Hernando y Asociados, para depurar responsabilidades.

 

Lucrecia ha interpuesto una denuncia contra el centro de menores por «negligencia en el tutelaje» y otra contra el chico de 28 años por presunta agresión sexual en el Juzgado de instrucción número 2.

 

Según los letrados del despacho, el joven ya ha prestado declaración ante la Policía y admite haber mantenido relaciones sexuales, pero asegura que fueron consentidas.

 

«No entiendo que mi hija esté embarazada si está viviendo en un centro de menores»


Lucrecia denuncia, además, que en los últimos quince días el centro de menores le ha denegado casi totalmente las visitas a su hija y que «incluso llegaron a prohibirme hablar telefónicamente con ella por su cumpleaños».

 

El mayor deseo de la madre es acompañar a la menor durante el parto, pero «en la última visita al centro me dijeron que no iba a ser posible», señala.


El siguiente paso jurídico de esta ovetense de origen guineano será solicitar la custodia de su hija y de su nieto.

 

«Ahora más que nunca mi niña me necesita, porque no es consciente de todo lo que se le viene encima, desde el parto hasta la crianza del bebé», comenta.

 

Madre de otras dos chicas, teme que el Principado le retire la custodia de la menor y de su futuro nieto porque «quién me dice a mí que no lo van a dar en adopción».

 

Entre lágrimas, Lucrecia repite lo mismo cada día: «No entiendo que mi hija esté embarazada si está viviendo en un centro de menores».

 

La niña recibió un golpe con un cinturón en 2008 e ingresó en un hogar de tutela.

E. V.

Lucrecia Ayang y su hija ocuparon las portadas de los medios de comunicación asturianos por malos tratos hace cuatro años.

 

El 21 de mayo de 2008, la niña (que entonces tenía 11 años) recibió un cinturonazo de su madre después de haber desobedecido. Tras el golpe, se marchó de casa y se dirigió directamente al cuartel de la Guardia Civil de Ujo, donde entonces vivía con su madre, para denunciar que había recibido malos tratos.


El golpe le produjo lesiones leves -una ligera contusión en la frente y en la muñeca derecha- que tardaron varios días en curar y fue suficiente para abrir diligencias y para que el fiscal solicitase una pena de un año de cárcel para Lucrecia, acusada de un delito de lesiones en el ámbito familiar.

 

La mujer carecía de antecedentes penales y no constaba que hubiese sido denunciada por hechos similares, por lo que para evitar la pérdida de contacto entre madre e hija, el ministerio público no solicitó una pena de alejamiento, como viene siendo habitual en estos casos.

 

Finalmente, el ministerio se apiadó de la madre y redujo la sentencia a una pena de treinta días de trabajos en beneficio de la comunidad y al pago de 150 euros de indemnización a su hija.


En los últimos años, la niña vive en un centro de menores de la ciudad, bajo la tutela del Principado, con un régimen de visitas específico a su domicilio materno.

 

Según la madre, «la relación entre nosotras no es mala y había pensado solicitar su regreso a casa el próximo curso escolar».

 

Lucrecia Ayang vive en Oviedo junto a dos de sus hijas y un nieto de cuatro meses.

 

En la actualidad está en el paro, pero ha trabajado en el sector de la jardinería, la carpintería y la limpieza. «Lo único que quiero es que mi hija y mi nieto estén en las mejores condiciones posibles», asegura.

 

 

Hechos:

 

Embarazo


La joven, de 15 años e interna en un centro de menores de la ciudad, dará a luz en los próximos días. Su madre descubrió el estado de gestación hace dos meses durante una visita de la chica al domicilio familiar.


Versión de la joven


La chica confesó a su madre que había estado en casa de un joven de 28 años el pasado San Mateo en compañía de una amiga. Al despertar, estaba desnuda y con la ropa destrozada, pero no recuerda nada de lo sucedido.


Denuncias


La madre ha denunciado al centro de menores por negligencia en el tutelaje y al joven de 28 años por presunto abuso sexual. El joven, que ha prestado declaración ante la Policía, afirma haber mantenido relaciones sexuales con la chica, (que entonces tenía 14 años), pero asegura que fueron consentidas. La mujer solicita estar presente en el parto de su hija en los próximos días.


Antecedentes


La niña denunció a su madre ante la Guardia Civil en 2008, tras recibir un golpe con un cinturón. Sufrió heridas leves en la frente y en la muñeca derecha, pero fueron suficientes para abrir diligencias. La madre fue condenada a treinta días de trabajos en beneficio de la comunidad y al pago de 150 euros en concepto de indemnización a la niña.

Fuente: www.lne.es/oviedo/2012/05/29/
Edición: Bk
Gentileza de Ana María Owono Bindang

 

 

 

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