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El Muni

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Posts con #africa categoría

Serge Michailof: África no está en la vía de sobreponerse, y lo dice un francés.

Publicado en 30 Noviembre 2015 por Bokung Ondo Akum en Africa, Serge Michailof: Africa-no-esta-en-la-via-de-sobreponerse

 "Sería necesario que el franco CFA ya no sea gestionado, administrado y dirigido desde  Frankfurt": aquí,  el señor Serge Michailof dice exactamente lo que dijo Thomas Sankara cuando los franceses acabaron con su vida de la mano de Blaise Compaoré. 

Serge Michailof: África no está en la vía de sobreponerse, y lo dice un francés.

 

Serge Michailof: "África no está en la vía  de emerger"
El especialista francés en cuestiones de desarrollo advierte sobre el crecimiento galopante de la población en el continente africano.

 

Ex Director Operativo y Consejero Principal del Banco Mundial, ex representante de la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) en varios países africanos, ahora un investigador asociado en el Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas (IRIS), Serge Michailof ha publicado un libro cuyo título es, Africanistan (Ediciones Fayard), va en  contra de la corriente  afro-optimista en boga. Responde a las preguntas de Jeune Afrique.

 

Jeune Afrique: En Africanistan, usted dice que la falta de desarrollo en el ámbito rural y el crecimiento galopante de la población africana es probable que deshagan el progreso económico en África. ¿Es usted afropesimista?

 

Serge Michailof: No, en absoluto. Cuando The Economist  tituló hacia finales de 2000, «Africa, the hopeless continent», ("África, el continente sin esperanza"), yo firmé una petición que protestaba contra esa caricatura. El tiempo nos ha dado la razón, ya que el continente volvió a tasas más altas de crecimiento, del 6% concretamente, en esta década de los 2000.

 

Pero África no está en camino de emerger hasta el momento, como lo demuestra la obra del think tank ghanéen African Center for Economic Transformation (Acet).

 

Dijo que el continente aún  tira de las exportaciones de materias primas no procesadas y corre el riesgo de limitarse a desarrollar servicios de bajo valor añadido. África no crea puestos de trabajo, es angustioso y muy preocupante, porque no ha iniciado su transición demográfica.

 

Cuando más de la mitad de la población es menor de 15 años y que las clases tienen entre 50 y 100 estudiantes, es imposible garantizar una educación cualitativamente  adecuada. Especialmente el galopante crecimiento de la población en el continente es lo más preocupante...

 

En América Latina, la disminución de la mortalidad infantil ha provocado un descenso de la fecundidad que cayó a 2,2 hijos por mujer.

 

En África, esta tasa es de alrededor de 5,4 niños, y más de 7 por mujer en el Sahel. Este crecimiento de la población seguirá manteniéndose, porque no hay una planificación de la familia.

 

Tomando solamte a  Níger como referencia, las proyecciones son aterradoras. Fue el hogar de 3 millones de habitantes en 1960; hoy alberga 19,5 millones de habitantes, y contará con más de 40 millones de habitantes en 2035.

 

Sin embargo, sólo el 8% de su territorio  recibe más de 400 milímetros de lluvia al año, donde puede permitirse una agricultura satisfactoria. Esto significa que ya está en una situación de escasez  estructural de alimentos.

 

¿Cómo podría esa situación degenerar de la misma manera como en Afganistán?

 

Un fuerte  crecimiento de la población, la desesperación de los  jóvenes afganos sin empleo, la difusión del Islam radical, la agricultura arruinada pero salvada por el cultivo de la amapola, han anulado el efecto de cientos de miles de millones de dólares vertidos en el país.

 

 El Sahel puede convertirse en un nuevo Afganistán:  la misma superpoblación,  la misma agricultura de subsistencia verse abandonada, y  no hay empleos formales esperando a la vuelta de la esquina.

 

En Níger, el sector manufacturero moderno emplea a 4000 personas. Es imposible que absorba 240 000 jóvenes que llegan cada año al mercado laboral.

 

La desesperación que resulta de todo eso, hace la cama del fundamentalismo religioso, que tiene el  bonito juego de atribuir la culpa a Occidente. En lugar de morir de hambre o emigrar,  ofrecen a los jóvenes un Kalashnikov y el título de emir durante 25 años. ¡Y eso funciona!

 

    En Níger, el 80% de la población vive en zonas rurales, de las cuales, sólo el 0,2% está electrificada.

 

 

¿Qué sugieres?

La reconstrucción de las instituciones soberanas - el ejército, la policía, la justicia, la administración territorial. Explicar que es el momento de poner en práctica una planificación de la familia para evitar una catástrofe, aunque sea políticamente difícil.

 

 También hay que centrarse en el desarrollo rural, que va desde la generación de oportunidades para la pequeña irrigación y restauración de suelos - lo que creará muchos puestos de trabajo - pasando por la electrificación de las zonas rurales a través de la energía foto- voltaica, que será más asequible para el ciudadano medio.

 

En Níger, el 80% de la población vive en zonas rurales, de las cuales sólo el 0,2% está electrificada. Y sin electricidad no hay medicinas, no hay taller de soldadura, ni taréas escolaresque hacer cuando ha anochecido.

 

El desarrollo rural requerirá la reanudación de la investigación agrícola, la defensa de la tierra, la disponibilidad de fertilizantes y semillas y la mecanización.

Brillante recorrido

 

Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.
Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.

Imágenes sobre el continente africano.- El Muni.

 

Las inversiones concedidas a la agricultura oscilan entre el 2 y el 10% de los presupuestos nacionales, mientras que la gran mayoría de la población es rural.

 

Deben llevar esas inversiones   -al menos- hasta el 20%. África debe ajustarse a las cadenas de valores globales. No es imposible, como lo demuestra Etiopía, aunque no lo rentabilicen, porque la energía y el transporte son caros allí en Etiopía.

 

    Sería necesario que el franco CFA ya no sea gestionado, administrado y dirigido desde  Frankfurt.

 

 

Y todo ello,  ¿con qué dinero?

 

El dinero está ahí, pero está muy gestionado. Las organizaciones multilaterales se ocupan de la salud, la educación de las niñas o hacen represas, pero no son capaces de financiar instituciones soberanas o el desarrollo rural. Convendría  que Francia, que les asigna una gran parte de su ayuda al desarrollo, las  obligue implicarse en ello.

 

La creación de fondos fiduciarios alimentados por todos los donantes supondría considerables sumas para proyectos bien identificados.

 

También sería necesario que  Francia, la que libra 10 mil millones de euros para  ayuda de todo tipo, aumente sus aportaciones de 200 a 500 millones de euros, ya que la pequeña irrigación o la planificación familiar no puede ser financiadas con préstamos.

 

Con dieciséis países preferentes,  200 millones de euros representan nada más que  12,5 millones de euros para cada uno. Una miseria que  puede gastarse solo porque el embajador de Francia se haga una foto mientras corta una cinta inaugural.

 

Usted se pronuncia contra el franco CFA, la moneda utilizada por catorce países de África occidental y África central ...

 

Sería necesario que el franco CFA ya no se dirija, ni se gestione ni se administre desde Frankfurt. Esto debilita la competitividad de los productos africanos, ya que esa moneda respaldada por el euro ha ganado entre el  30 y el 35% desde su devaluación en 1994.

 

 

 

Fuente:  Jean Pierre Kandolo K; www.jeuneafrique.com/mag/
Traducción/Edición: Bk

 

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Economía/Telecos.- Orange inicia la extensión hasta Sudáfrica del cable submarino ACE.

Publicado en 24 Noviembre 2015 por Bokung Ondo Akum en Africa

Con casi 12.000 kilómetros de longitud, este cable de fibra óptica cubre actualmente 18 países --Francia, Portugal, España (en las Islas Canarias), Mauritania, Guinea Ecuatorial, Senegal, Gambia, Guinea, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Benin, Ghana, Nigeria, Gabón y Santo Tomé y Príncipe--, así como dos países sin litoral, Malí y Níger, conectados a través de una extensión terrestre.

Orange, junto con los otros miembros del consorcio ACE (Costa de África a Europa), ha iniciado la segunda fase de construcción del cable submarino, que se extenderá hasta Sudáfrica, según ha informado la firma francesa de telecomunicaciones en un comunicado.

MADRID

 

Orange, junto con los otros miembros del consorcio ACE (Costa de África a Europa), ha iniciado la segunda fase de construcción del cable submarino, que se extenderá hasta Sudáfrica, según ha informado la firma francesa de telecomunicaciones en un comunicado.

Imágenes mapas.- El Muni.
Imágenes mapas.- El Muni.
Imágenes mapas.- El Muni.

Imágenes mapas.- El Muni.

 

 

Esta ampliación de 5.000 kilómetros, que extenderá el cable desde Santo Tomé y Príncipe, en el Golfo de Guinea, hasta Sudáfrica, fortalecerá aún más el papel que está desempeñando ACE en el desarrollo de una infraestructura crítica para el continente.

 

Con casi 12.000 kilómetros de longitud, este cable de fibra óptica cubre actualmente 18 países --Francia, Portugal, España (en las Islas Canarias), Mauritania, Guinea Ecuatorial, Senegal, Gambia, Guinea, Sierra Leona, Liberia, Costa de Marfil, Benin, Ghana, Nigeria, Gabón y Santo Tomé y Príncipe--, así como dos países sin litoral, Malí y Níger, conectados a través de una extensión terrestre.

 

Una vez que se complete la fase II, el cable ACE cubrirá una distancia total de 17.000 kilómetros y permitirá a hasta 25 países tener acceso a Internet de alta velocidad.

 

Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.
Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.

Preciosas imágenes de Sudáfrica.- El Muni.

El cable emplea la tecnología de fibra óptica más avanzada, la multiplexación por división de longitud de onda, que tiene la capacidad de ser incrementado sin necesidad de trabajo submarino adicionales.

 

El consorcio ha invertido alrededor de 700 millones de dólares (656 millones de euros) en la construcción del cable, que incluye los 250 millones de dólares (234,3 millones de euros) aportados por Orange y sus subsidiarias.

 

"Con estas importantes inversiones Orange confirma su compromiso de proveer de acceso a Internet generalizado en los cerca de 20 países africanos en los que está presente el grupo y seguir mejorando la calidad de su servicio de redes", añade.

 

 

 

Fuente: Lavanguardia.com
Edición: Bk

 

 

 

EL Muni

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La economía de los Estados de África Central cae tres décimas.

Publicado en 29 Octubre 2015 por Bokung Ondo Akum en Africa, Cae economia de la zona CEMAC

 La economía de los Estados de África Central cae tres décimas.

28 oct 2015.

 

La economía de seis países miembros de la Comunidad Económica de los Estados de África Central (CEMAC) registrará una desaceleración al alcanzar un crecimiento del 2,5% frente al 2,8% anunciado el pasado julio, según un comunicado del Banco de los Estados de África Central (BEAC).

 

"Las previsiones macroeconómicas (de Guinea Ecuatorial, Camerún, Gabón, Congo, Chad y República Centroafricana) revisadas recientemente predicen una desaceleración en el crecimiento económico con una tasa del 2,5%" frente al 2,8 %, según la institución monetaria y financiara de la CEMAC.

 

Justifica dicha caída como consecuencia del "debilitamiento continuo del precio de petróleo y por las condiciones frágiles que algunos países afrontan por problemas de seguridad".

 

Para frenar tal desaceleración, el BEAC recomienda a los Estados de la CEMAC "racionalizar decisiones presupuestarias, la diversificación de la base económica y profundizar la integración subregional."

 

El pasado año, los países de la CEMAC registraron un crecimiento del 5,3%, frente al 2,6% de 2013.


 
 
 
Fuente: lavanguardia/EFE
Edición: Bk
 
 
 
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Encantos africanos: mi mujer y yo éramos los únicos blancos.

Publicado en 19 Agosto 2015 por Bokung Ondo Akum en Africa

Encantos africanos: mi mujer y yo éramos los únicos blancos.

 

 

Aquella noche, en la estación de autobuses de Tanga (Tanzania), tuve suerte. Me acerqué a quienes jugaban al ajedrez sentados en el suelo.

 

Invitado a participar, acepté, y en el diálogo paralelo resultó que uno de ellos, Yahmi, era el conductor de un matatu (minibús) que iba a Kenia por la mañana. Esas partidas fueron el nexo de unión de dos de los viajes más extraordinarios –y baratos– de mi vida.

 

Habíamos llegado desde Arusha en dos asientos de un autobús desvencijado y repleto de cuerpos acostumbrados a un traqueteo infernal durante horas. A partir de Moshi (base de las excursiones al Kilimanjaro), mi mujer y yo éramos los únicos blancos.

 

Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.
Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.
Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.
Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.
Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.
Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.
Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.
Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.
Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.

Imágenes de Costa Swahili.- El Muni.

 

La música reggae de la radio del chófer era cansina, y el calor húmedo, asfixiante; además, la mano de una pastora masái apoyada en mi respaldo olía a leche de cabra; y otra señora, gordísima, iba apretada contra mi rodilla derecha.

 

Sin embargo, el asombro causado por los espectáculos que se sucedían ante nosotros compensaba con creces las penurias.

 

En África, las estaciones grandes de autobuses son un teatro trepidante, o quizá mejor un circo, en el que cada uno exhibe lo que tiene ofreciéndolo a los pasajeros, que desde las ventanillas compran fruta, huevos duros, palomitas, refrescos, bolsas de plástico, fundas para móviles…, y he dejado para el final a la gran estrella: una señora que llevaba un zapato en equilibrio sobre su cabeza. ¿Para qué? ¡Para que supiéramos que vendía zapatos, obviamente!

 

En cada parada seguía entrando gente, como si el autobús fuera un chicle de extensión ilimitada. También rozaban lo imposible las contorsiones del cobrador para hacer su trabajo, restregando su cuerpo sudoroso contra el de los pasajeros levantados, obligados a echarse encima de los sentados para dejar paso. Pero nadie se quejó durante las siete horas de trayecto.

 

En África eso es normal, y también que una habitación limpia y cómoda en la estación de Tanga (puerto comercial muy tranquilo, lejos de las rutas turísticas) nos costase 10 euros.

 

Después de instalarnos conocí a Yahmi, quien, tras unas horas de ajedrez, me vendió los dos asientos pegados al conductor en el viaje de primera hora de la mañana hasta Mombasa (Kenia), por la Costa Suajili, una de las más bellas del mundo; cuatro euros cada uno, por 200 kilómetros en cuatro horas.

 

El bienestar de cientos de millones de personas en África depende de a qué distancia está el agua.

 

Nos despertó primero el canto del muecín a las cinco de la mañana, y el del gallo una hora después. Ese viaje, que empezó a las siete, fue maravilloso, a pesar de los farragosos trámites del paso de la frontera de Lunga Lunga, que se hace a pie.

 

La carretera de tierra roja atravesaba palmerales sin fin y poblados compuestos por cabañas de paja y barro cocido. Era domingo, y los nativos vestían sus coloridas galas, mientras los niños correteaban por doquier, entre cabras y vacas.

 

Sin luz eléctrica en sus casas, no es arriesgado afirmar que esa gente es feliz, porque el bienestar de cientos de millones de personas en África depende de a qué distancia está el agua, y si la hay todo el año.

 

Su cercanía se traduce en huertas y árboles frutales; su lejanía, en que las mujeres (nunca los hombres) invertirán gran parte del día en ir a por agua, lo que sin duda reducirá la felicidad familiar.

 

A esa visión idílica siguió la fascinación de la mágica Mombasa, la capital suajili por antonomasia, moldeada por el comercio marítimo secular con India y Arabia.

 

Tampoco olvidaré lo que me dijo Yahmi al despedirse: “Usted recordará siempre este viaje. Y yo nuestras partidas de anoche, que me permitieron conocerle mejor que varias horas de charla. El ajedrez es un lenguaje universal”.

 

 

 

Fuente: elpaissemanal@elpais.es

Edición: Bk

 

 

 

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La inmigración subsahariana en los medios de comunicación social.

Publicado en 21 Julio 2015 por Bokung Ondo Akum en Africa

Lo que no cuentan los medios de comunicación españoles y europeos sobre la inmigración subsahariana hacia Europa.

Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.

Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.

Noticias desde la frontera

 

Ni son tantos, ni tan peligrosos como nos tratan de explicar. La realidad –y no solo lo que cuentan los datos oficiales– contrasta con un discurso que estigmatiza a aquellos que llegan hasta la Unión Europea saltando vallas, como las de Ceuta o Melilla, o a través de cayucos.

 

Un grupo de periodistas y expertos en África e inmigración reflexionan sobre el fenómeno, pero también sobre el discurso que los medios de comunicación ofrecen sobre esta realidad.

 


 

Playa del Tarajal: 14 muertos y una polvareda que todavía recordamos hoy, más de un año después.

 

El 6 de febrero de 2014, aquel intento de un grupo de subsaharianos por llegar a terreno europeo acabó con el mencionado número de fallecidos y una tormenta parlamentaria que ubicó el debate político y mediático a este lado de la frontera.

 

El ministro del Interior español, Jorge Fernández Díaz, tuvo que comparecer en el Congreso de los Diputados para reconstruir, paso a paso, lo que significaron aquellos trágicos diez minutos. Se pidió su dimisión, pero él no recogió el guante.

 

Se debatió si los muertos se habían ahogado en aguas españolas o marroquíes, si la Guardia Civil había repelido la llegada o solo había intentado persuadir a los osados subsaharianos para que no lo intentaran.

El discurso político trascendió a la opinión pública a través del relato de los medios de comunicación. Junto a aquellas líneas –que fueron muchas–, poco o nada de la vida y las motivaciones de los que murieron ni de los que lograron sobrevivir.

 

Hubo pocas referencias a nacionalidades, edades, estado civil o formación de los que intentaron –un grupo más– alcanzar el maná europeo.

El relato de hechos sobre el fenómeno migratorio, especialmente el referente a aquellos que se plantan a las puertas de Europa subidos a una valla o embarcados en una patera, es obvio que nos llega de forma incompleta y, quién sabe, si interesada; es un fenómeno más presente en nuestras calles que en los espacios de debate de los medios generalistas –excepto cuando hay muertos, violencia o llegadas muy numerosas.

 

Se habla de ilegales, de sin papeles, de avalanchas, de asaltos a la valla, de oleadas que llegan a las playas, de seguridad, de fronteras y de agresiones, cuando casi nunca esos verbos, sustantivos y adjetivos reflejan con precisión lo que ocurre.

 

Esta narración sería lo mismo que contar un partido de fútbol hablando solo de los futbolistas de un equipo. Jonás Candalija, responsable de Comunicación de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social, resume esta idea:

 

“Vamos a dejar de hablar por ellos y dejemos que sean ellos los que hablen.

Sería un gran paso para mejorar el discurso mediático. No solo hablemos con la Policía de fronteras y el Ministerio del Interior. Hablemos con los protagonistas”.



Los responsables públicos y policiales toman la palabra con frecuencia, pero los que llegan o intentan llegar pocas veces tienen nombre, nacionalidad o una historia detrás.

 

Y todo ello acompañado de imágenes que pueden generar aversión, miedo, inseguridad y rechazo. “Estamos reproduciendo el lenguaje paternalista que siempre ha caracterizado a Europa en su relación con África. Cambiar la tendencia no es solo una opción, es una necesidad”, añade Candalija.
 

 

Lejanía y desconocimiento

En general, y es algo en lo que coinciden la mayoría de los periodistas y expertos consultados  para este análisis, se habla de los inmigrantes subsaharianos con lejanía y desconocimiento, “y cuando se desconoce o se conoce poco, lo más fácil es agarrarse a los estereotipos, que son como salvavidas en medio de un naufragio.

 

Uno puede flotar un rato agarrado a ellos, pero con el paso del tiempo no son sólidos, acabas agotado y te hundes”, reconoce José Naranjo, periodista a caballo entre España y este continente africano que se ha propuesto contar.

 

Junto a este aspecto, que incide en la autocrítica de la familia periodística, Ángeles Jurado, miembro del departamento de Comunicación de Casa África, enfatiza que “nos fijamos en la violencia y en las estadísticas.

 

Ejercemos de notarios, no solemos mostrar empatía, ponemos distancia. Dejamos de lado muchas veces lo que nos une y nos hace humanos a todos. Pero suelen faltar explicaciones. No es cuestión de dar pena. Es cuestión de contextualizar, de explicar”.



Uno de los promotores de la organización porCausa, Gonzalo Fanjul, incide con algún matiz en este aspecto: “Uno de los reproches que yo hago a los medios en general es que se está tratando tanto el tema de la valla que no se habla de lo que ocurre con el 98 por ciento de los inmigrantes que llegan a nuestro país, que no entran por la valla.

 

Si tú miras lo que están haciendo los medios de comunicación creo que la valla se está tratando en profundidad. El que no quiera enterarse de que España está vulnerando la ley y vulnerando derechos en la valla es porque no le da la gana, porque los datos están ahí. Otra cosa es que este tema no tenga las consecuencias políticas que desearíamos”.

Este panorama oculta una trastienda muchas veces ideológica que propone al inmigrante –especialmente al subsahariano– como causante de mil de los males que atenazan nuestra sociedad, aunque sea radicalmente falso. “Solo echando un vistazo a las cabeceras de los medios de comunicación vemos cómo la criminalización de la población inmigrante es una constante.

 

La narrativa mediática focaliza el discurso en el sensacionalismo. España tiene en estos momentos, y desde hace dos años, saldo migratorio negativo. Es decir, hay más personas que salen que las que entran en el país.

 

Estos son datos. Hablar de invasión o avalancha es, simplemente, falta de rigor informativo”, denuncia Candalija.

 

Otros, como Ángeles Jurado, consideran que la información de los medios tiende a satisfacer más a los gobernantes que a los gobernados: “En gran medida sí.

 

Desgraciadamente los medios parecen dirigirse, sobre todo, a anunciantes y posibles anunciantes. A empresas, instituciones o Gobiernos que pueden pagar publicidad o favorecerles de alguna manera. Me parece que muchos se han desenganchado del ciudadano”.

 



El periodista Daniele Grasso, que ha trabajado en el proyecto de investigación The Migrant Files (galardonado con el prestigioso premio Data Journalism Awards 2014) enfatiza de forma más escueta, casi con un titular: “Hay medios que son panfletos de propaganda de unas deteminadas políticas”, y añade que “los medios de comunicación tienen la responsabilidad de ser rigurosos y creíbles.

 

Su credibilidad se mide por la exactitud de los datos. Si solo atienden a una parte del fenómeno migratorio, no podrán ofrecer una información de calidad”.

¿Cuál es la causa de esa información parcial y sesgada sobre un fenómeno tan relevante? En principio, algunos periodistas hablan de desconocimiento y de falta de interés. Otros, del espectáculo que genera este movimiento migratorio.

 

Aquí, en este escenario, ubicamos la reflexión de Jonás Candalija, para quien “los medios se centran en las consecuencias trágicas del fenómeno, mientras olvidan las causas que motivan la emigración. Es necesario un enfoque de derechos humanos, que algunos medios ya desarrollan, que se centre en las personas”.

 

Ángeles Jurado subraya que “no tenemos tiempo ni espacio para explicar las cosas con fundamento. Otras veces, ni siquiera, la intención. Basta una foto con gente subida a una valla y un recuento de subsaharianos heridos, devueltos, y otros que han logrado entrar en territorio español”.

 

La red ACOGE, en su Estudio sobre Periodismo e Inmigración, apunta a un neologismo que ilustra esta realidad: el inmigracionalismo, o lo que es lo mismo, el sensacionalismo aplicado al tratamiento informativo del fenómeno migratorio.

 

En las conclusiones del documento citado reconoce que “La inmigración es un concepto impopular con connotaciones negativas para todavía una gran parte de la sociedad, ha sido presentada como una amenaza en lugar de como un enriquecimiento, error que en un época de crisis se ha visto acentuado”.
 

Una fotografía de la valla

Una fotografía de José Palazón, director de la ONG Prodein, de Melilla, fue más útil que veinte mil palabras apelotonadas en varios reportajes para contar lo que sucedía en la valla.

 

En la parte inferior de la imagen se veía lo que parecían dos jugadoras de golf sobre un tapete verde impoluto. Una de ellas en clara actitud de golpear la bola.

 

La otra, parece que esperando su turno apoyada sobre el palo, aunque mirando en sentido contrario a la teórica dirección del pequeño esférico blanco.

 

Detrás del campo de golf estaba la valla, en la que se encontraban encaramadas once personas de piel negra, a las que se veía en la parte superior de la imagen.

 

Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.
Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.

Imágenes de la Inmigración subsahariana hacia Europa.- El Muni.

 

A poca distancia de ellas se encontraba un guardia civil que llegaba a lo alto de la valla a través de una escalera de mano. Aquella instantánea, que dio la vuelta al mundo, puso más contexto que infinidad de informaciones y declaraciones de corta distancia.

 

La instantánea retrató la diferencia entre el afán de los que querían llegar y la teórica desidia del pueblo que debía acoger, metafóricamente más pendiente de embocar una pelota en un hoyo que de mirar a los nuevos vecinos.

 

Aquella valla era la de Melilla. Aquel instante, el enésimo intento de llegada a Europa de un grupo de subsaharianos.

Periodista y coautora de la bitácora África no es un país, Ángeles Jurado reconoce que “la información nos desborda y tenemos tendencia a quedarnos en la epidermis de las cosas, a no buscar contextos ni causas, a retener titulares”.

 

Aunque Jurado reconoce que hay periodistas y plataformas informativas en las que sí se quiere trasladar la verdad que se esconde detrás de esos subsaharianos que quieren emprender una vida nueva en Europa, también alerta de la existencia de los que desinforman, “no sé si a propósito, por ignorancia o porque se creen su propio discurso.

 

Y aquí me refiero a quienes propagan el discurso del miedo, aquel que liga inmigración con terrorismo, con delincuencia o enfermedades”.

 

En esta idea incide también José Naranjo: “Lo preocupante es la respuesta que hemos dado y que en 30 años de inmigración irregular ha sido casi siempre la misma: violencia, represión y una nefasta gestión que nace de la incomprensión, de la insolidaridad y el miedo”.

 

Y aunque recuerda “titulares e informaciones que alimentaban ese miedo, también creo que hay notables ejemplos de medios de comunicación y periodistas que han hecho un esfuerzo por desentrañar el fenómeno, por ir al otro lado”.

Canario de nacimiento, Naranjo trabajaba en 1998 en la prensa local cuando comenzó a ver pateras llegando a las islas. Su olfato le marcó que ahí había una historia y que “la única forma de contarla también era yendo al otro lado, a la otra orilla, para dar respuesta a la pregunta de por qué”.

 

Desde entonces, Naranjo pretende poner contexto a aquello que muchos solo aciertan a ubicar en una foto fija, la que muestra la valla o las pateras abarrotadas de gente de piel negra, pero sin un campo de golf detrás. “Nos falta mucho relato desde el terreno de origen, pero eso tiene que ver con la escasa cobertura que damos a la información internacional, más allá de la bélica”, apunta Daniele Grasso.

Y si la información internacional no sale más que de las tópicas capitales donde se manejan los destinos del mundo, qué decir de África, un continente que por potencial, por población y por vitalidad tendría que ser el escaparate de muchos telediarios. Pero, ya sabemos, la realidad es bien distinta.

 

“Solo basta con echar un vistazo al espacio que ocupa África en los grandes medios o al número de periodistas españoles que ejercen en el continente para darnos cuenta de que no es un continente que esté en el top de las prioridades informativas”, señala José Naranjo, la misma idea sobre la que reflexiona Ángeles Jurado cuando manifiesta que “todavía África y los africanos son intereses minoritarios, informativamente hablando, en España. Pero eso está cambiando”.

 

Si la transición que preludia Jurado se cumple, podríamos paliar otro déficit que apunta el periodista Xavier Aldekoa, corresponsal en el continente africano y autor del reciente libro Océano África, para quien la inmigración que llega hasta nuestras vallas no es ni más ni menos que una oportunidad para conocer la tierra que tenemos a menos de veinte kilómetros de distancia:

 

“Nos dan una oportunidad de querer aprender, de querer saber lo que ocurre en el otro lado, y no sé si lo aprovechamos. Si solo nos quedamos con la foto del policía que está pegando al africano, no avanzamos demasiado.

 

Todo es una oportunidad para poder aprender. ¿Por qué están allí? ¿Por qué vienen?”, y añade que “en general, en los medios de comunicación nos quedamos con la imagen de que quieren venir y nosotros les ponemos controles” (ver MN marzo 2015 pp. 32-37).

Más lejos en el tiempo que la fotografía de Palazón o las muertes de la playa del Tarajal, está Lampedusa.

 

Más muertos y casi la misma hipocresía. Mientras el Papa Francisco denunciaba que aquello era una vergüenza para la humanidad, los dirigentes europeos se apresuraban a blindar todavía más las fronteras de la Unión, pero también a justificar esa decisión ante la opinión pública europea, que vivió con horror aquello, pero que entendió –porque ese fue el mensaje que se le trasladó–, que no estaban en condiciones de asumir a cuantos inmigrantes estuvieran dispuestos a jugarse la vida con tal de llegar a Europa.

 




Cruce de datos

Frontex, la agencia europea encargada de velar por esa frontera sur que tanto preocupa en el norte, ha cobrado un protagonismo impensable en apenas unos años. Según este organismo, 6.200 personas llegaron a España a través de la vía del Mediterráneo Oeste en 2014.

 

Una parte de ellos lo hizo a través de las conocidas vallas o fronteras de Ceuta y Melilla, y otros a través de cayucos o barcazas de diverso pelaje. Según Frontex, en 2014 apenas 190 personas llegaron a través del mar a Canarias.

 

Muy lejos quedan esas cifras de los 153.000 inmigrantes que llegaron a Europa ese mismo año a través de la ruta del Mediterráneo Central, con destino a Sicilia, principalmente.

 

Lo que no cuenta Frontex, pero sí el proyecto de investigación The Migrant Files, es que en ese intento de llegar a Europa, entre 2000 y 2014, murieron 27.764 personas. 

El periodista Daniele Grasso, que ha participado en este proyecto, reconoce que la forma de analizar la llegada de estos inmigrantes indocumentados, solo si la percibimos a través de la versión oficial, puede condicionar la imagen que la sociedad se genera del fenómeno migratorio:

 

“No nos fijamos en los datos que nos cuentan, por ejemplo, que la mayoría de los inmigrantes indocumentados entran a Europa por los aeropuertos”, y no en cayucos o por vallas.

La frontera sur de España, que también lo es de la Unión Europea, traza no solo una división administrativa, política y geográfica, sino también una diferencia abismal del nivel de vida entre los que habitan a un lado y otro de la misma.

 

“La diferencia de renta per capita a un lado y otro de la valla de Melilla es la mayor del mundo”, reconoce Jonás Candalija. Otras fronteras también mediáticas, como la que separa Estados Unidos de México, dividen países con una diferencia económica menor.

 

Hace ya diez años, Iñigo More, en un reportaje publicado en el diario El País, señalaba que “desde este punto de vista, lo extraño no son los asaltos a Ceuta y Melilla, sino que la valla todavía se tenga en pie”.

Una década después, el milagro sigue vivo. Jonás Candalija, como si tomara el hilo tendido por More, se pregunta: “¿Quién no buscaría fuera de su país un futuro mejor para él y su familia?

 

África es un continente empobrecido por la usura de las potencias occidentales. Nadie se pregunta por la emigración interior, los desplazamientos forzados, las personas refugiadas por conflictos y guerras. Europa solo ve una parte de un problema global, que es la desigualdad”.

 

Así pues, estamos hablando de posibilidades de presente y futuro, a pesar de que muchos de los que llegan no lo hacen por estrictos motivos económicos. José Naranjo alude, de forma genérica, a la falta de horizontes de muchos de ellos. Y cuando focaliza en ellos, se fija de manera especial en los senegaleses, pueblo que conoce bien desde que se decidió a cruzar el charco.

 

“No se puede decir que la gente de Senegal se esté muriendo de hambre. Claro que hay problemas de malnutrición, de pobreza y de subdesarrollo. Pero, sobre todo, lo que hay es falta de expectativas para sus jóvenes”, concluye.

Las razones para emigrar, pues, son variadas, aunque estas no tengan cabida líneas adentro de nuestros periódicos. Falta, ante todo, contexto.

 

Aquí, en este punto, Xavier Aldekoa ahonda un poco más. No es solo que el relato periodístico sobre los inmigrantes sin papeles no se preocupe por los motivos personales que les impulsan a saltar una valla o montarse en un cayuco, “es que no queremos saber tampoco por qué se ha llegado a la situación por la que quieren venir, y ahí sí tenemos responsabilidad.

 

Ese segundo factor es el que no llegamos a ver, ni lo pretendemos”. “Causas, causas, causas. No todas las migraciones son iguales, ni todas las personas migrantes  son iguales. No hay que generalizar. Hay que conocer. Preguntar. Hablar”, añade Jonás Candalija.

“Falta contexto –piensa Naranjo en voz alta–. En este momento hay cientos de cameruneses y gambianos en la ruta de la emigración hacia Europa. Muy pocos medios se han interesado en saber realmente qué pasa en estos dos países para explicar este cambio en el origen de la emigración. ¿Sabemos que Eritrea es un país con un régimen férreo y de terror, conocido como la Corea del Norte africana? Muy pocos conocen estos detalles”.

Otro ejemplo, en boca de Jurado: “La altermundista Aminata Traoré relaciona los planes de ajuste estructural de Malí con la inmigración ‘ilegal’ que, a su vez, da lugar a un racismo y una xenofobia crecientes en Francia y en Europa. Lo conecta todo como en un círculo vicioso.

 

Ella habla de cómo se ha descuartizado a su país a través del trabajo de instituciones como el FMI y el Banco Mundial, la imposición de monocultivos como el algodón, los aranceles que evitan las exportaciones malienses competitivas en Europa, el empobrecimiento del agricultor, la falta de industrialización, la corrupción del Gobierno, las tasas de paro, la falta de perspectivas, más una guerra reciente...

 

La migración no es una decisión que se tome a la ligera”. Y, como acabamos de leer, tiene complejas causas detrás que, o desentrañan los medios de comunicación y determinados colectivos preocupados por dar a conocer lo que ocurre con los subsaharianos que llegan a Europa, o nadie lo contará.

La valla de Melilla, la de Ceuta, o las playas donde arriban no tantos inmigrantes como nos quieren hacer ver, son mucho más que lugares físicos.

 

Son espacios en los que se está jugando tanto el presente como el futuro de nuestra sociedad. Daniele Grasso, que conoce bien esta realidad, advierte que “los movimientos migratorios cambian el mundo y nos adelantan cómo será mañana.

 

En Europa aún más”. Y para ello el relato de los medios –y no solo de la clase política y los grupos de presión– deberá calar en medio de la sociedad. Grasso declara contundente que “los medios, así como no podemos ser la solución, tampoco somos parte del problema.

 

Eso sí, tenemos que dar las claves a los ciudadanos para que sepan que si un ministro habla de ‘asalto a la valla’, está diciendo una idiotez”. Y también lanza un aviso para lectores navegantes: “Hay medios y medios. Y, en este sentido, a veces los ciudadanos deberían hacer un esfuerzo más para llegar a mejor información”. 

 

 

 

Fuente: www.mundonegro.com/

Texto: Javier Fariñas Martín
Ilustraciones: Angelines San José
Edición: Bk
 
 
El Muni
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La caza al extranjero. En Guinea Ecuatorial, cientos de ciudadanos de países del África Occidental, fueron deportados, en la mayor parte de los casos sin haberles dado ni siquiera tiempo para avisar a sus familias o recoger sus pertenencias. ¿Dónde está la (supuesta) hospitalidad africana?

Publicado en 16 Julio 2015 por Bokung Ondo Akum en Africa

La caza al extranjero. En Guinea Ecuatorial, cientos de ciudadanos de países del África Occidental, fueron deportados, en la mayor parte de los casos sin haberles dado ni siquiera tiempo para avisar a sus familias o recoger sus pertenencias. ¿Dónde está la (supuesta) hospitalidad africana?

Sobre este problema, digo lo que pienso. No soy de dar la otra mejilla. Si los africanos estuvieran haciendo lo mismo con todos los europeos delplazados en el continente africano, en respuesta al trato que recibe la inmigración africana en los países de la Unión Europea, yo tendría algo que decir. Pero, de momento, me reservo mi opinión.

 

En Guinea Ecuatorial, en marzo y abril de este año cientos de ciudadanos también de países de África Occidental, fueron deportados, en la mayor parte de los casos sin haberles dado ni siquiera tiempo a avisar a sus familias o recoger sus pertenencias.

 

Violación sistemática de los derechos humanos en las expulsiones masivas de los inmigrantes africanos  en los países africanos.- El Muni
Violación sistemática de los derechos humanos en las expulsiones masivas de los inmigrantes africanos  en los países africanos.- El Muni
Violación sistemática de los derechos humanos en las expulsiones masivas de los inmigrantes africanos  en los países africanos.- El Muni
Violación sistemática de los derechos humanos en las expulsiones masivas de los inmigrantes africanos  en los países africanos.- El Muni
Violación sistemática de los derechos humanos en las expulsiones masivas de los inmigrantes africanos  en los países africanos.- El Muni
Violación sistemática de los derechos humanos en las expulsiones masivas de los inmigrantes africanos  en los países africanos.- El Muni

Violación sistemática de los derechos humanos en las expulsiones masivas de los inmigrantes africanos en los países africanos.- El Muni

Acabo de leer un informe reciente de Amnistía Internacional sobre las expulsiones masivas de congoleños de Kinshasa de la vecina Brazzaville que tuvieron lugar de abril a septiembre del año pasado y pone los pelos de punta.

 

Durante una operación policial llamada “Mbata ya Makolo” (la bofetada de los viejos, en Lingala), unos 180.000 congoleños fueron cazados como animales y expulsados de Congo-Brazaville en condiciones que, según la organización de defensa de los derechos humanos, pueden ser consideradas como crimen contra la humanidad.

 

Según se lee en el informe, bajo pretexto de luchar contra la criminalidad, la policía de Brazzaville hizo un uso desproporcionado de la fuerza, extorsionó, destruyó propiedades de los inmigrantes y en algunos casos se aprovechó de la circunstancia para violar a mujeres y niñas.

 

En el colmo de la vileza, en esta caza masiva al extranjero participaron incluso estaciones de radio y de televisión, que alentaron a la población a denunciar a sus vecinos extranjeros, y también músicos locales, que compusieron canciones de contenido xenófobo con estribillos que rezaban: “que se vayan los extranjeros, así salvaremos nuestros puestos de trabajo”.

 

La policía recorrió barrios populares dando mensajes con megáfono en los que se decía que alquilar una casa a un congoleño de Kinshasa se podía multar con 300.000 francos CFA (unos 550 euros).

 

También amenazaron con multar a iglesias que albergaran en sus servicios de culto a extranjeros (me pregunto, con indignación, si el arzobispado de Brazzaville emitió alguna protesta, por tímida que fuera…)

 

En esta operación, numerosos congoleños que tenían sus papeles de residencia en regla y solicitantes de asilo fueron también expulsados sin contemplaciones. Es un episodio más de la criminalización de la inmigración, que se da tanto (o más) en África como en Europa.

 

La libre circulación de personas en países africanos no pasa de ser, en la mayoría de los casos, una mera declaración de buenas intenciones que en la práctica casi nunca se lleva a cabo.

 

Los países de la zona CEMAC, en el África Central, decidieron en junio de 2013 suprimir los visados para los ciudadanos de sus países miembros (Chad, República Centroafricana, Camerún, Congo Brazzaville, Guinea Ecuatorial y Gabón) con efecto desde el 1 de enero de 2014. Cuando faltaban dos meses, en noviembre de 2013, Guinea Ecuatorial y Gabón se echaron atrás y dijeron que no estaban preparados.

 

En mayo de este año, durante la cumbre de jefes de Estado de los mismos países, acordaron aplicar la libre circulación sin visados “con efecto inmediato”. Dos meses después, si un chadiano, congoleño, centroafricano o camerunés quiere entrar en Guinea Ecuatorial o en Gabón, tendrá que procurarse un visado (un trámite que podrá llevarle meses y mucho dinero) o bien verá que le rechazan en la frontera.

 

Pero lo peor de todo es la verdadera caza al extranjero que tiene lugar, desde hace años, en numerosos países de África, y que pone muy en tela de juicio uno de los grandes mitos africanos: el de la hospitalidad.

 

Lo siento, pero después de vivir 25 años en este continente cada vez me convenzo más de que la tan cacareada hospitalidad es, en realidad, algo que se da en el seno de la propia familia, pero muy raramente con los de fuera.

 

Gracias a esta desconfianza hacia el extranjero, los gobiernos pueden desatar toda su represión y maquinaria de abusos contra los inmigrantes de fuera, en muchos casos aplaudidos por una población que no solamente ve las expulsiones masivas con buenos ojos, sino que incluso colabora denunciando al vecino.

 

Así ocurrió con las expulsiones masivas de congoleños de Kinshasa el año pasado en Congo Brazzaville, y así ha vuelto a ocurrir a mediados de mayo de este año en la segunda ciudad congoleña, Pointe Noire. En esta segunda fase, los extranjeros en busca y captura son, sobre todo, los procedentes de países de África Occidental.

 

En medio de esta barbarie, la comisión Justicia y Paz de la diócesis católica de Pointe Noire (cuyo obispo es el salesiano español Miguel Ángel Olaverri) protestó enérgicamente contra las redadas policiales y el trato vejatorio dado a los extranjeros.

 

Si la Iglesia, que tiene una gran influencia social, en los lugares de África donde se cometen estos abusos reaccionara siempre de esta forma, sistemáticamente y a tiempo, tal vez otro gallo cantaría.

 

Cito brevemente el caso de otros cuatro países africanos donde cada vez se criminaliza más la inmigración: en Chad, los recientes atentados del grupo islamista Boko Haram en la capital, Ndjamena, han servido de pretexto a la policía para expulsar a cientos de inmigrantes de África Occidental, sobre todo malienses y senegaleses, incluyendo muchos que estaban en situación legal.

 

En Guinea Ecuatorial, en marzo y abril de este año cientos de ciudadanos también de países de África Occidental, fueron deportados, en la mayor parte de los casos sin haberles dado ni siquiera tiempo a avisar a sus familias o recoger sus pertenencias.

 

En bastantes casos, los policías que les detuvieron les obligaron a realizar chapuzas gratis en sus viviendas particulares si los detenidos eran albañiles, electricistas o tenían alguna otra habilidad profesional.

 

En Angola, el gobierno expulsa cada año a miles de congoleños refugiados en su territorio. En mayo de este año expulsaron a 30.000 de ellos. En febrero de este año, cientos de ciudadanos de Guinea Conakry fueron detenidos y expulsados del país, la mayor parte de ellos cazados a la salida de la mezquita el viernes.

 

Desde que en noviembre de 2013 el gobierno de Angola anunció que tomaría medidas para limitar la práctica del Islam en el país, los inmigrantes musulmanes se quejan de un acoso interminable.

 

En Gabón, el país donde vivo, los policías irrumpen sin previo aviso en los barrios conocidos por su población inmigrante y acosan a ciudadanos de África Occidental para, en la mayoría de los casos, meterles miedo y obligarles a pagar dinero por dejarles en paz.

 

Los taxistas son una presa fácil, puesto que la mayor parte de los conductores de taxi son extranjeros. Da lo mismo que tengan los papeles en regla.

 

Y a los que han pedido el refugio o el asilo tras huir de países en guerra –como ocurre con los centroafricanos- les dejan en un limbo legal en el que les pueden dejar durante años sin darles una respuesta y sin proporcionarles ningún documento identificativo que acredite que son solicitantes de asilo, lo cual les deja en la vulnerabilidad.

 

Los gobiernos que realizan estos abusos, actúan con la ventaja de saber que la población, en general, tiene bastante ojeriza a los extranjeros y les ve como rivales que vienen a quitarles el trabajo o, en el caso de las mujeres inmigrantes, como prostitutas que vienen a quitar el marido a las mujeres locales.

 

Si estos hechos suceden en un país donde se acercan las elecciones, como es el caso de Gabón, Congo Brazzaville, Guinea Ecuatorial o Angola, las expulsiones masivas sirven como publicidad barata para el gobierno, que de esta forma busca hacer ver a los ciudadanos que se toman en serio la seguridad y toman medidas adecuadas.

 

El domingo pasado, al salir de la casa donde vivo, me encontré con el triste espectáculo de ver a varios taxistas detenidos, rodeados de policías y de viandantes que les increpaban.

 

Un gendarme pedía a uno de ellos, que tenía sus documentos en regla, a gritos mostrarle el certificado médico con el que se había sacado el carné de conducir.

 

El interpelado, en un impulso quién sabe si de ira o de dignidad, miró fijamente al gendarme y aún tuvo agallas de gritarle: “¿Y qué más? ¿Quieres también que te enseñe mi partida de nacimiento? Vosotros sólo queréis aprovecharos de nosotros para sacarnos el poco dinero que tenemos”.

 

 

 

Fuente: mnd

Edición: Bk

 

 

El Muni

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En África, matrimonio para todos ... de los 7 a los 77 años.

Publicado en 21 Junio 2015 por Bokung Ondo Akum en Africa

Matrimonios precoces forzados en el África Subsahariana.

En África, matrimonio para todos ... de los 7 a los 77 años.

Un reciente informe de UNICEF indica que en el África subsahariana, el 40% de las mujeres casadas tienen menos de 18 años. Las consecuencias son conocidas, pero nada parece detener el flagelo.

 

"Es domingo en Bamako, día de bodas"; canta una pareja discapacidos visuales, Amadou y Mariam. Pero más ciega es aún la sociedad que poco o nada se indigna con la  - a menudo - excesiva juventud de los recién casados, en especial las esposas.

 

 

En África, matrimonio para todos ... de los 7 a los 77 años.En África, matrimonio para todos ... de los 7 a los 77 años.

Algunos intelectuales de Malí, sin embargo, denunciaron los matrimonios infantiles como un hecho sociocultural perjudicial para el desarrollo de las niñas. Si la edad legal de la unión está fijada en Malí a los  15 años  para las niñas, un estudio indica que el 25% de las mayores de entre los 20 y los 24 años, entró a formar parte de un enlace matrimonial  antes de cumplir los 15 años.

 

La ley ya entra en contradicción con el artículo 6 del Protocolo de "La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos", que establece la edad mínima para contraer matrimonio en 18 años para las mujeres. Entonces, ¿qué decir acerca de los incumplimientos de dicha ley? ...

 

Las bodas infantiles no son una excepción de Malí. Si es difícil establecer estadísticas precisas y fiables, el Fondo de las Naciones Unidas (Unicef) sigue intentando encontrar estimaciones.

 

 

En África, matrimonio para todos ... de los 7 a los 77 años.En África, matrimonio para todos ... de los 7 a los 77 años.

Un reciente informe puesto de relieve con motivo del Día del Niño Africano, el 16 de junio,  indica que en el África subsahariana, el 40% de las mujeres casadas lo habrían sido antes de los 18 años.

 

En todos los países en desarrollo, serían más de 60 millones de mujeres las que  están en esa situación. En Níger,  es el 76% de las niñas que tendrían ya designado un cónyuge antes de su mayoría de edad; el  68% en  Tchad y la República Centroafricana. En Malawi, no es raro ver a niñas de 13 años casadas.


Las causas de la precocidad con la que se entrega en matrimonio a las niñas son tan desoladoras como sus consecuencias.

 

¿Las causas?

Pretextos religiosos o culturales, la obsesión por la virginidad por parte de los hombres, la creencia de que el estatus de esposa protege a la mujer de la violencia sexual; el miedo a los embarazos no deseados y fuera del matrimonio;  el deseo de dar a luz frofusamente  pronto, con razones a menudo mercantiles  promovidas por la pobreza de algunos padres que consideran la descendencia femenina como una carga económica que sólo el dar a sus hijas en matrimonio puede «rentabilizar».

 

 

Matrimonio en Afganistán.- El Muni.

Matrimonio en Afganistán.- El Muni.

¿Las consecuencias?

La interrupción prematura de los itinerarios escolares, la falta de empoderamiento de las mujeres, las perspectivas de aumento de la mortalidad materna y neonatal, el trauma post-natal o post-parto; las fístulas, los abusos sobre las esposas más maleables en tanto que menores ...

 

Para muchas organizaciones no gubernamentales dedicadas al bienestar de las jóvenes, el número de matrimonios de niñas podría duplicarse de aquí al año 2050.

 

Estas prácticas - unidas a la pedofilia institucionalizada - no sólo obstaculizan el curso individual de tal o cual señorita, sino también el desarrollo humano y sostenible de todo el continente.

 

Por supuesto, los matrimonios precoces - a veces  celebrados antes de la pubertad - no se practican más que en el África subsahariana de manera forzosa.

 

En el norte de África, la India y el Sudeste Asiático o en Oriente Medio, siguen siendo hábitos tradicionales. En esas regiones, cuando la pre-adolescente  acaba de empezar a soñar con el día en que vendrá su príncipe, ya tiene una caricatura en su cama ...

 

 

 

Fuente:Jeune Afrique

Edición/Traducción: Bk

 

 

 

El Muni

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Algunas expectativas por cumbre de la Unión Africana.

Publicado en 11 Junio 2015 por Bokung Ondo Akum en Africa

Algunas expectativas por cumbre de la Unión Africana.

Johannesburgo, 11 junio 2015.

 

Diversas expectativas despiertas hoy en la XXV Cumbre de la Unión Africana (UA), cuya sesión de alto nivel tendrá lugar el fin de semana en el Centro de Convenciones de Sandton, en la ciudad sudafricana de Johannesburgo, según PLRadio

 

La cita, cuyas reuniones previas comenzaron el día 7, convocó a los jefes de Estado y de Gobierno de los 54 países miembros de la organización continental.
 

Algunas expectativas por cumbre de la Unión Africana.

Se espera que la Cumbre tome decisiones sobre cuestiones de igualdad de género y el empoderamiento de las féminas, expresó ayer la ministra de la Presidencia, responsable de la Mujer, Susan Shabangu.

En su intervención en el segundo Panel de Alto Nivel de la UA sobre Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer, Shabangu dijo que el énfasis de las discusiones debe estar en tal tema.

La Agenda de África 2063 representa el cambio en una época histórica y será juzgada por su compromiso con la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, apuntó.

"Por lo tanto, representa una renovada esperanza para las mujeres de nuestro continente, ya que va más allá de la retórica sobre cuestiones de género y se centra en la implementación de acciones concretas con resultados visibles y medibles", subrayó Shabangu.

¿África ha empezado a caminar? Pero, ¿hacia dónde?.- El Muni.

¿África ha empezado a caminar? Pero, ¿hacia dónde?.- El Muni.

La llamada propuesta de plan de acción para la Inclusión Financiera de la mujer en Agronegocios y comunicado del Panel se presentarán mañana para su aprobación por los ministros, lo que a su vez se recomendará a los jefes de Estado y de Gobierno.

 

Precisamente, el lema que identifica a esta cumbre es Año de Empoderamiento de la Mujer y Desarrollo, rumbo a la Agenda 2063.

 

El nacimiento de la UA es resultado de varios intentos por unir políticamente al continente.

 

Sus antecedentes directos están en la Unión de Estados Africanos, impulsada por Kwame Nkrumah, en 1958; la Organización para la Unidad Africana (OUA), en 1963, y la Comunidad Económica Africana, fundada en 1981.
 

Una mirada africana.- El Muni.

Una mirada africana.- El Muni.

 

Años después, el 9 de septiembre de 1999, varios jefes de Estado y Gobierno firmaron la declaración de Sirte, en la cual quedó esbozada la idea de la futura UA.



A esta iniciativa le siguieron una serie de cumbres en Lomé (2000), donde se redactó el acta constitutiva de la UA; y en Lusaka (2001) se aprobó el plan para instaurar la Unión.



El 9 de julio de 2002 fue inaugurada formalmente la UA en Durban por su primer presidente, el sudafricano Thabo Mbeki.
 

 

Fuente: ocs/dfm/PLr

Edición: Bk

 

 

 

El Muni

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